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Lifestyle 09/09/2017

¿Cómo se eligen los nombres de los huracanes?

Si bien en un principio se utilizaban nombres de mujeres (como hacían los marineros), más adelanto se sumaron los masculinos

La principal razón para utilizar nombres para identificar a los huracanes, se fundamente en que resulta más fácil de recordarlos y que sean referencia para la población.

El uso de nombres fácil de recordar, reduce la confusión cuando dos o más tormentas tropicales ocurren al mismo tiempo.

“Por ejemplo, un huracán puede moverse de una manera lenta hacia el oeste en el Golfo de México. Mientras al mismo tiempo, otro huracán puede moverse rápidamente hacia el norte a lo largo de la costa Atlántica. En el pasado, la confusión y los falsos rumores confundía y los avisos de emisoras de radio sobre advertencias acerca de una tormenta difería por lejos en su distancia”, explicaron desde Fundau.

Durante varios cientos de años, muchos huracanes en las Antillas fueron nombrados después del día del santo particular al cual el huracán se formó. Iván R. Tannehill describe en su libro “Huracanes, las tormentas tropicales principales de la historia registrada” y menciona muchos huracanes nombrados de acuerdo al santoral. Por ejemplo, hubo uno llamado Huracán Santa Ana que golpeó Puerto Rico con violencia excepcional el 26 de julio de 1825, y otros como San Felipe (el primer) y San Felipe (el segundo) que golpearon Puerto Rico el 13 de septiembre tanto en 1876 como en 1928.

Tannehill también cuenta que Clement Wragge, meteorólogo australiano comenzó a dar nombres femeninos a las tormentas tropicales antes del final del siglo XIX. Un ejemplo temprano del uso de nombres femeninos para una tormenta estaba en la novela La Tormenta de George R. Stewart, publicado por en 1941, y filmada por Walt Disney.

En 1953, los Estados Unidos abandonaron un plan confuso de llamar a las tormentas por un alfabeto fonético, cuando un nuevo alfabeto fonético fue introducido. Ese año, Estados Unidos comenzó a usar nombres femeninos para las tormentas.

La práctica de llamar a los huracanes únicamente por nombres femeninos llegó a su final en 1978, cuando nombres masculinos y femeninos fueron incluidos en las listas de tormentas del Pacífico del Norte y del Este. En 1979, los nombres masculinos y femeninos fueron incluidos en listas para el Atlántico y el Golfo de México.

Esta lista, que se renueva cada seis años de nombres, se ha utilizado desde entonces, con algunas excepciones. Los huracanes particularmente fuertes – por ejemplo, Katrina o Sandy – pueden ser retirados del uso para evitar cualquier confusión futura. La Asociación Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas se reúne todos los años para discutir asuntos comerciales, que incluyen la sustitución de nombres retirados.

Las letras Q, U, X, Y, y Z se omiten de la lista. Si, por alguna razón, hay más de 21 tormentas en una temporada dada, los meteorólogos volverán al alfabeto griego (Alfa, Beta, Gamma, etc.).

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