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Overall

8.9

Viajes 15/11/2017

REVIEW El hotel Zoo Berlín transmite el espíritu y seducción por el arte de la ciudad

Emplazado en la principal avenida de compras, su historia se remonta a 1891, alojando a celebridades del cine, el teatro, las artes y la cultura

Norberto Sica

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En lo que fuera originalmente una residencia privada construida en 1891, y luego convertido en un hotel de lujo en 1911, hoy nos encontramos con el completamente renovado Zoo Hotel en el corazón de la principal avenida de compras de Berlín, Kurfürstendamm.

Durante gran parte de su historia, fue el lugar elegido para alojar a las celebridades del Festival Internacional de la ciudad alemana.

Tras un proceso de reinvención, que tuvo como protagonista a la reconocida diseñadora Dayna Lee, quien ha sido responsable de poner su sello no solo a hoteles de alta gama en distintos lugares del planeta, sino también trabajar en la industria del cine en más de 20 películas y otros 30 comerciales.

Su ubicación es especial en varios sentidos. No sólo se pueden encontrar las principales marcas del mundo (un Apple Store está a su izquierda y una tienda de Hugo Boss a su derecha), sino que se encuentra a pocas cuadras del zoológico de la ciudad y a metros de la magníficamente atractiva Kaiser Wilhelm Memorial Church, una iglesia construida en 1890 y que es uno de los iconos arquitectónicos de Berlín.

El lobby principal nos presenta techos altos, con puertas de madera de gran tamaño, amplios ventanales, una chiminea de cinco metros y distintos sillones y elementos de decoración que lo hacen funcionar como una gigantesca sala de estar, que conecta con el restaurante y los cuartos.

Las 131 habitaciones y 14 suites tienen su propia personalidad. Algunas con baños integrados, otras con chimeneas, otras con paredes circulares, pero manteniendo un punto en común: la atención en los detalles y la preservación de elementos clásicos.

Los cuartos son amplios y la disposición del mobiliario nos permite movernos con comodidad.

Elementos de cortesía, como una máquina Nespresso tampoco están ausentes, como los productos de baño con el sello del hotel.

En el primer piso, hallamos un área de conferencia de 200 metros cuadrados para reuniones y eventos y un petit Fitness Center con máquinas TechnoGym de última generación.

Las propuestas gastronómicas las encontramos tanto en el Grace Bar como en el Grace Restaurant, con espíritu cosmopolita tanto en el diseño de sus interiores como en sus menús.

Berlín no es una ciudad más de Europa: tiene una seducción especial, que se hace aún más atractiva en un hotel como el Zoo que transmite parte de su espíritu y sensibilidad por el arte.

  • 9.5/10 Ubicación
  • 9/10 Decoración & Ambientación
  • 8.5/10 Amabilidad
  • 9/10 Servicio
  • 9.5/10 Espacio en Habitaciones
  • 8/10 Fitness Center
  • 9/10 Tecnología & Wi-Fi
  • 9/10 Gastronomía
  • 9/10 Experiencia
Overall

8.9

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