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REVIEW The Good Wife vs. The Good Fight: las series inteligentes

Por Norberto Sica

22/06/2018

Reflejan las paradojas constantes de una sociedad que oscila entre adaptarse, acomodarse o simplemente ponerse cómoda (política y moralmente)

“The Good Wife” posiblemente sea una de las mejores series que la televisión haya producido en su historia contemporánea. Y fue la que luego le dio origen a su continuación con “The Good Fight”.

Estoy escribiendo esta review un tiempo bastante posterior a la finalización del último capítulo de “The Good Wife”, que se emitió por la cadena CBS de Estados Unidos en octubre de 2015.

Sin embargo, gracias a servicios de streaming como Netflix o Prime Video es posible seguirla en todo el mundo.

Este análisis, llega producto de haber visto siete veces los 156 episodios completos, distribuidos en siete temporadas. Con ese background, puedo decir sin titubear que el guión de “The Good Wife” es (literalmente) a prueba de errores.

Es elegante en su vocabulario, elaborada en su concepción, magistral en su puesta en escena y absolutamente inobjetable en su narrativa.

Creada por Robert y Michelle King, muchos pueden considerar a la serie dentro de los dramas legales, pero su apuesta argumental se traslada a la política y a debates sociales que incluyen la religión, la tecnología, las redes, el aborto, la legalización y uso de drogas.

Protagonizada por Julianna Margulies, Matt Czuchry, Archie Panjabi, Christine Baranski, Chris Noth, Alan Cumming y Josh Charles, es un show de demostraciones actorales y de personajes pensados y compuestos como una partitura sinfónica perfectamente interpretada.

“The Good Wife” no necesita golpes bajos, ni escenas de sexo explícito y ni siquiera de “malas palabras”. Y no lo hace por ser “pacato”. Simplemente sus discusiones y argumentos son lo suficientemente inteligentes para ir un paso más allá.

Sin caer en spoilers, en uno de sus capítulos, una abogada demócrata comienza a debatir frente a un multimillonario republicano sobre la legalización del aborto. Ella a favor y él en contra.

Pero lo paradigmático y atrapante de la escena es el contexto del debate, que muestra a la sociedad en conflicto y contradicción permanente.

Porque la discusión no se daba en una universidad o en un estudio de abogados. Ni siquiera en una charla de café. El ida y vuelta transcurría durante una cacería de venados, en la que republicano -a favor de las armas y de cazar animales-, invitó a la demócrata -claramente, en contra de las armas y de matar animales-.

Y mientras ese republicano defendía la vida del bebé en gestación, pugnaba por quitarle la vida a un animal. Y mientras ella defendía la vida del animal, peleaba por interrumpir el avance de la gestación.

No estamos analizando quién tenía/tiene razón.

Es una pintura para observar las paradojas constantes de una sociedad que oscila entre adaptarse, acomodarse o simplemente ponerse cómoda (política y moralmente).

“The Good Wife” es un festival para el razonamiento.

Por eso, cuando en 2017, CBS decidió darle luz verle al spin-off con “The Good Fight”, la nueva serie lejos de defraudar logró mantener la vara alta de una televisión con clase y dignidad.

Porque lo único que hace avanzar al ser humano es la curiosidad y el pensamiento.

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