En noviembre de 1995, Toy Story estrenó en cines y cambió para siempre la historia de la animación. Fue el primer largometraje completamente realizado por computadora, impulsó el crecimiento de Pixar y abrió las puertas a una saga que acompañó a varias generaciones. A tres décadas de su lanzamiento —y disponible en streaming exclusivamente en Disney Plus— repasamos los secretos de Toy Story junto a Andrew Stanton, uno de los guionistas originales, miembro histórico del estudio y actual vicepresidente creativo, quien también escribe y dirige Toy Story 5, programada para llegar a los cines en junio de 2026.
Toy Story fue la primera película completamente animada por computadora. ¿Qué distinguía a Pixar al momento de iniciar ese desafío?
Todo era muy impulsado por los personajes y la historia, incluso entonces. En ese momento no sabíamos demasiado sobre cómo escribir o realizar un largometraje, pero sí sabíamos cómo contar un buen relato, cómo hacer reír y cómo mantener entretenido al público. Ese espíritu marcó cada proyecto que encaramos, desde los cortometrajes hasta los comerciales. Y sigue siendo el mismo: historia, historia, historia.
La forma en que decidimos evolucionar la tecnología siempre respondió a las historias que queríamos contar. Incluso cuando producíamos comerciales, nos interesaba aplicar ideas que todavía no sabíamos ejecutar. El entusiasmo por la narración nos empujaba a descubrir cómo hacerlo posible.
En treinta años, Toy Story definió un estilo propio. ¿Cuáles son los rasgos que forman una historia típica del universo de Woody y Buzz?
No suelo pensar en límites estrictos para escribir, pero después de cinco películas surgieron ciertos parámetros naturales. Uno es evidente: es un mundo de juguetes. El otro es que cada película aborda alguna verdad sobre crecer. Siempre buscamos un aspecto de la vida de los juguetes que todavía no se vio, una perspectiva nueva que amplíe ese mundo.
Además, cada hogar, cada niño y cada forma de jugar es distinta. Ese universo es enorme y diverso. Nadie creció con exactamente los mismos juguetes que otra persona, lo que vuelve inagotable la posibilidad de comparar, descubrir y expandir historias dentro de ese mundo.
Desde 1995, Pixar continuó elevando la vara creativa y tecnológica. ¿Cómo se dio esa evolución?
Nunca nos planteamos “¿qué tecnología deberíamos dominar ahora?”. Eso siempre fue un subproducto de la próxima historia que queríamos contar. Las conversaciones fueron: “¿Qué nos gustaría ver que todavía no vimos de Woody o Buzz? ¿Qué aspectos de la vida de Andy o Bonnie no exploramos?”. Puede surgir de algo tan simple como un auto a control remoto que quedó bajo la lluvia.
La vida de un juguete está llena de momentos cotidianos: quedar olvidado detrás de un mueble, quedar afuera por accidente. Esos momentos, aparentemente pequeños, resultan narrativamente potentes si se sienten auténticos para el personaje. Ahí aparece la esencia de una película de Toy Story: la verdad emocional de lo que significa ser un juguete.
Participaste como guionista en todas las películas de la saga. ¿Por qué este universo sigue ofreciendo nuevas historias?
Todavía me sorprende cuánto podemos obtener del mundo de Toy Story. No todos los relatos permiten crecer de esta forma. El motivo principal es que podemos abrazar el paso del tiempo. Los personajes crecen con el público: Andy crece, los juguetes pasan a nuevas manos, algunos se separan o son olvidados.
Cuando alguien compra un juguete usado en un mercado de pulgas, presta un juguete que nunca vuelve o conserva otro por años, hay una historia posible. Es clave permitir que la vida avance para ellos, en lugar de intentar dejarlos inmóviles. Ese movimiento es lo que permite que la saga siga vigente.
A tres décadas de su estreno, Toy Story continúa como una de las franquicias más influyentes de la animación. Su éxito se sostiene en personajes memorables, en una mirada honesta sobre el crecimiento y en la capacidad de transformar momentos cotidianos en relatos universales. Mientras se aproxima el estreno de Toy Story 5 en 2026, la película original mantiene intacto su impacto y se encuentra disponible para ver en Disney Plus, donde sigue cautivando a públicos de todas las edades.