Hay viajes en los que el paisaje parece inmóvil. Y hay otros en los que la montaña recuerda que la Tierra sigue cambiando. Visitar volcanes activos permite caminar entre antiguas coladas de lava, contemplar cráteres desde miradores y descubrir paisajes que no se parecen a ningún otro. Estos cinco destinos, distribuidos en distintas regiones del mundo, ofrecen experiencias muy diferentes entre sí.
Estar activo no significa que un volcán esté en erupción durante la visita. Tampoco implica que sea posible llegar hasta su cráter: los senderos y las zonas habilitadas dependen de las condiciones de cada momento. La experiencia puede ser igual de memorable desde sus laderas o desde un mirador.
5 volcanes activos para visitar en cinco regiones del mundo
1. Etna, Italia: una montaña de lava frente al Mediterráneo
El Etna domina el paisaje del este de Sicilia. Sus laderas reúnen pueblos, viñedos, antiguos campos de lava y cráteres formados por erupciones anteriores. Es una buena elección para quien quiere dedicarle un día al volcán y combinarlo con un viaje por Catania, Taormina y otras localidades de la isla.
Una de las formas de conocerlo es llegar al Rifugio Sapienza, en la vertiente sur, para recorrer los cráteres Silvestri y, si las condiciones lo permiten, continuar hacia zonas más altas. Los límites de acceso a la cumbre cambian según la actividad volcánica y las disposiciones locales.
Cuándo ir: la primavera y el otoño permiten combinar la excursión con temperaturas agradables para recorrer Sicilia.
2. Kīlauea, Hawái: recorrer un paisaje que sigue transformándose
En la isla de Hawái, el Parque Nacional de los Volcanes permite descubrir el Kīlauea a través de miradores, senderos y rutas que atraviesan terrenos marcados por distintas erupciones. Crater Rim Drive rodea parte de la caldera, mientras que Chain of Craters Road desciende entre paisajes volcánicos hacia la costa.
La posibilidad de ver lava depende de la actividad del momento. Incluso sin una erupción visible, el recorrido permite apreciar cráteres, campos de lava solidificada y el contraste entre las rocas oscuras y la vegetación.
Cuándo ir: se puede planificar durante todo el año. Antes de elegir el recorrido del día, conviene consultar qué sectores del parque están habilitados, ya que el clima, las obras y la actividad volcánica pueden modificar el acceso.
3. Cotopaxi, Ecuador: un volcán sobre los Andes
La silueta nevada del Cotopaxi es una de las imágenes más reconocibles de Ecuador. El parque nacional que lo rodea ofrece una experiencia que no requiere intentar llegar a la cima: se puede recorrer la zona de la laguna de Limpiopungo, observar la fauna andina y contemplar el volcán desde distintos puntos.
Para quienes buscan una excursión más exigente, el ascenso hacia el refugio José Rivas permite acercarse a sus laderas, sujeto a las condiciones de acceso y del tiempo. La altitud se siente incluso en los recorridos más sencillos, por lo que vale la pena dedicar tiempo a la aclimatación.
Cuándo ir: entre junio y septiembre suelen presentarse mejores condiciones para disfrutar de las vistas y las caminatas en los Andes ecuatorianos.
4. Bromo, Indonesia: el amanecer sobre un mar de arena
El monte Bromo se encuentra en el este de Java, dentro del Parque Nacional Bromo Tengger Semeru. Su paisaje es singular: el cono volcánico emerge de una extensa planicie de arena, rodeado por otras montañas.
Muchos viajeros parten de madrugada para ver salir el sol desde los miradores del monte Penanjakan. Después, el recorrido puede continuar por el llamado mar de arena en vehículos habilitados. Surabaya y Malang son dos puntos de partida habituales para organizar la visita.
Cuándo ir: entre mayo y octubre, durante la estación seca, suelen darse mejores condiciones para el amanecer. Es necesario comprobar la apertura del parque antes de viajar, ya que puede cerrar sectores temporalmente.
5. Ruapehu, Nueva Zelanda: senderos entre volcanes
El Ruapehu se eleva en el Parque Nacional Tongariro, en la Isla Norte de Nueva Zelanda. A diferencia de una excursión centrada en llegar al cráter, aquí el viaje puede construirse alrededor de los paisajes del parque: cascadas, antiguas coladas de lava, lagos y senderos con vistas a la montaña.
Whakapapa Village es una base para empezar. Desde allí parten caminatas como la de Taranaki Falls o la ruta hacia los lagos Tama. En invierno, la nieve transforma por completo el entorno; en verano, los senderos resultan más accesibles para quienes quieren conocer el paisaje a pie.
Cuándo ir: entre diciembre y marzo para priorizar las caminatas. El invierno ofrece otra postal del volcán, pero exige preparación para condiciones de montaña.
Los cinco muestran que visitar un volcán activo no consiste necesariamente en perseguir una erupción. Sicilia, Hawái, los Andes, Java y Nueva Zelanda proponen cinco maneras de acercarse a paisajes creados por la actividad de la Tierra, siempre dentro de los sectores habilitados para visitantes.