Es una de las ciudades más importantes de Colombia, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984. Y, combinando historia y modernidad, abrió sus puertas el nuevo hotel y residencias Four Seasons Cartagena, idealmente ubicado en el barrio de Getsemaní, con sus innumerables plazas, galerías, tiendas y cafés.
El flamante Four Seasons Cartagena se encuentra a unos pasos de la Ciudad Amurallada, así como del emblemático Camellón de los Mártires. Frente a la propiedad se extiende el Parque Centenario y, a un costado, el centro de convenciones, integrándose de forma natural al pulso contemporáneo de la ciudad.
Tras un meticuloso proceso de restauración que se extendió por varios años, el hotel se presenta como una interpretación moderna del patrimonio de la ciudad y sus influencias internacionales.
Más allá de un imponente lobby definido por una gran escalera y un atrio de cristal que enmarca la luz natural, el hotel cuenta con 131 alojamientos, incluyendo una colección excepcional de 27 habitaciones y suites de estilo colonial ubicadas en edificios históricos.
La Suite Catroux, suite presidencial del hotel, cuenta con acceso privado mediante elevador, dos habitaciones y una terraza amueblada con una fuente de cerámica artesanal de inspiración morisca.
Por su parte, las habitaciones de estilo contemporáneo, conectadas por encantadores pasillos y tranquilos patios interiores, presentan una estética más depurada que refleja la Cartagena actual, con paletas suaves, piezas de arte, elementos escultóricos y mobiliario diseñado a medida.
El hotel también alberga un número limitado de residencias privadas.
Además, con ocho restaurantes y bares, Four Seasons Cartagena se posiciona como un destino culinario en sí mismo.
Por su parte, el spa cuenta con seis cabinas de tratamiento, incluida una suite para parejas; salón de belleza y servicios de uñas; área de relajación y sala de vapor; así como una boutique. El gimnasio, abierto las 24 horas, cuenta con equipamiento de última generación, opciones de entrenamiento personal y una programación regular de sesiones de yoga, estiramientos y movimiento guiado.
Dos piscinas en la azotea ofrecen vistas panorámicas de la ciudad y el puerto, mientras que el barrio de Getsemaní, ideal para recorrer a pie, invita a explorar la cultura local, con el equipo de concierge del hotel listo para diseñar una ruta que se adapte a cualquier interés.