Por primera vez en más de un siglo y medio, comenzó la renovación de la Casa Blanca en Washington, con la demolición parcial del Ala Este (East Wing), donde tradicionalmente se ubican las oficinas de la primera dama. El proyecto incluye la construcción de un nuevo salón de eventos, una obra que transformará la residencia presidencial más emblemática del país.
El nuevo Salón de Baile de la Casa Blanca (White House State Ballroom) será la incorporación más destacada del proyecto. El espacio abarcará aproximadamente 8.400 metros cuadrados y podrá albergar hasta 650 invitados sentados, triplicando la capacidad del actual Salón Este (East Room), que tiene espacio para unas 200 personas.
El diseño busca mantener la estética neoclásica de la Casa Blanca, respetando la integridad arquitectónica del edificio histórico, al tiempo que incorpora soluciones modernas para eventos de gran escala.
El nuevo salón se ubicará en el área actualmente ocupada por el Ala Este, construida originalmente en 1902 y sometida a diversas reformas a lo largo de las décadas. Aunque se trata de una ampliación, el objetivo es integrar la nueva estructura de manera armónica con la fachada existente, conservando la continuidad visual con el edificio principal.
Durante la primera etapa, iniciada esta semana, se desmontaron sectores del frente y se retiraron ventanales y estructuras internas para preparar el terreno donde se erigirá el nuevo espacio.
El proyecto de renovación de la Casa Blanca será financiado mediante aportes privados, incluyendo una contribución directa del expresidente Donald Trump y un grupo de donantes. El presupuesto estimado asciende a unos 250 millones de dólares, con una finalización prevista antes del cierre del actual período presidencial.
La última transformación estructural de la Casa Blanca de esta magnitud ocurrió en la década de 1950, durante la administración de Harry S. Truman. Desde entonces, las obras se habían limitado a restauraciones o mejoras técnicas. La construcción del nuevo salón marcará un antes y un después en la funcionalidad del complejo presidencial, permitiendo recibir dignatarios y celebrar actos oficiales en un entorno permanente y representativo.