En una ciudad que se reinventa constantemente, desde la cultura hasta el cine, Los Angeles County Museum of Art (LACMA) da un nuevo paso en su historia . Su esperada reapertura en 2026 no es simplemente una ampliación, sino más bien, una declaración de principios sobre cómo se vive, se recorre y se interpreta el arte en el siglo XXI.
El nuevo museo LACMA en Los Ángeles llega con una propuesta que rompe con lo lineal y las salas ordenadas, sino que genera un recorrido que nace desde la libertad. El nuevo edificio, conocido como las David Geffen Galleries, lleva la firma del arquitecto suizo Peter Zumthor, reconocido por su capacidad de crear espacios profundamente sensoriales.
Desde lejos, la estructura parece un volumen orgánico, elevado, que cruza Wilshire Boulevard como si fuera un puente escultórico. No busca imponerse, sino tener presencia desde la sutileza. Es bajo, extendido, casi horizontal, y busca integrarse al ritmo de la ciudad.
Detalles del nuevo museo LACMA
A simple vista, el hormigón, el vidrio y la luz natural construyen una experiencia arquitectónica donde el edificio no compite con el arte, sino que lo acompaña.Adentro no hay reglas (y eso es lo mejor que le podía pasar al arte).
Para recorrerlo hay que romper con la idea de museo tradicional. Dentro las obras no están organizadas por época, ni por geografía, ni por “importancia”. Ahora, conviven sin jerarquías, una escultura antigua puede dialogar con una instalación contemporánea, una pieza africana con una pintura europea.
La curaduría propone algo mucho más cercano a cómo pensamos hoy, conexiones inesperadas, cruces culturales, relatos abiertos. Más de 2.500 obras se despliegan en un único nivel continuo, donde el visitante deja de “seguir un camino” para empezar a explorar.
La experiencia de recorrer en libertad
Recorrer el nuevo LACMA es más parecido a caminar por una ciudad que a visitar un museo. No hay un principio ni un final claros. Hay recorridos que se abren, vistas que cambian, momentos de pausa donde la luz entra de manera distinta según la hora del día.
Además, los ventanales permiten ver constantemente el exterior, el movimiento urbano, el cielo de California. Es una experiencia donde exterior e interior parecen fundirse en un solo espacio.
Este proyecto no se limita a las galerías. En la base del edificio, siete pabellones funcionan como puntos de encuentro, cafeterías, tiendas, espacios culturales y áreas públicas que invitan a quedarse incluso sin entrada.
Ahora, este edificio llega para posicionar a LACMA como un lugar de permanencia, donde el arte convive con la vida cotidiana. De esta forma, la institución invita al visitante a tomar un rol activo, donde el arte deja de ser algo distante para volverse algo íntimo.