Algunos viajeros disfrutan de playas de arenas blancas y aguas con temperaturas cálidas. Otros prefieren destinos urbanos, con shoppings, recorridos históricos y culturales. Y también están los que disfrutan del extremo, como conocer los países más fríos de la Tierra.
El frío, sin embargo, no se vive igual en todos ellos. Puede ser una noche bajo las auroras boreales, una travesía por Siberia, una estadía en una yurta de montaña o un paseo por una ciudad medieval cubierta de nieve. Elegir la época del viaje depende tanto del paisaje que se quiere ver como de las condiciones necesarias para llegar.
Cuáles son los países más fríos de la Tierra y cuándo visitarlos
El orden responde a la temperatura media anual de cada país, no a sus récords de frío. Una región puede registrar inviernos extremos aunque otras zonas del mismo territorio tengan veranos cálidos.
1. Canadá: auroras y paisajes del norte
Con una media anual cercana a los -4 °C, Canadá encabeza la lista. Para vivir una experiencia invernal, Whitehorse, en Yukón, y Yellowknife, en los Territorios del Noroeste, son dos puntos de partida para buscar auroras boreales y recorrer paisajes nevados.
Cuándo ir: entre diciembre y marzo para encontrar noches largas y escenarios de invierno. Quienes prefieran recorrer Yukón con más horas de luz pueden elegir el verano.
2. Rusia: una expedición al frío de Siberia
La temperatura media anual de Rusia ronda los -3,8 °C, aunque el tamaño del país hace que sus climas sean muy diferentes. El viaje más extremo lleva a Yakutia: Yakutsk puede servir de base para una expedición hacia Oimiakón, conocido por sus temperaturas invernales extraordinariamente bajas.
Cuándo ir: entre enero y febrero si el objetivo es experimentar ese frío. Es un viaje que requiere preparación y traslados organizados; para conocer Siberia con condiciones más amables, conviene elegir el verano.
3. Mongolia: de las estepas nevadas al verano nómada
Mongolia tiene una media anual próxima a 1,1 °C. Ulán Bator es el punto de entrada habitual a un país de enormes distancias, donde el viaje puede continuar hacia las estepas, el desierto de Gobi o el lago Khövsgöl.
Cuándo ir: entre junio y agosto para recorrer distintas regiones con mayor facilidad. Julio suma el festival de Naadam. El invierno ofrece una experiencia mucho más exigente, incluso en la capital.
4. Islandia: hielo, volcanes y auroras
Con una media cercana a 1,9 °C, Islandia permite combinar glaciares, cascadas, playas de arena negra y zonas geotermales en un mismo itinerario. Reikiavik es una base para comenzar; quienes dispongan de más días pueden recorrer la carretera circular.
Cuándo ir: entre junio y agosto para viajar por carretera con más horas de luz. Entre septiembre y marzo, las noches oscuras abren la posibilidad de ver auroras boreales, siempre que acompañen el cielo y la actividad solar.
5. Noruega: una puerta de entrada al Ártico
Noruega registra una media anual de aproximadamente 2,2 °C. En el norte, Tromsø permite combinar la vida de una ciudad con excursiones para buscar auroras. Svalbard propone una experiencia ártica más remota, con paisajes y condiciones que requieren otra planificación.
Cuándo ir: de septiembre a marzo para las auroras en el norte del país. Para recorrer fiordos y disfrutar de días largos, conviene viajar en verano.
6. Finlandia: nieve y noches en Laponia
La media anual finlandesa ronda los 2,5 °C. En Laponia, Rovaniemi funciona como punto de partida para conocer bosques nevados, realizar actividades invernales y salir de la ciudad por la noche en busca de auroras.
Cuándo ir: entre diciembre y marzo para disfrutar de la nieve. La temporada de auroras es más amplia: comienza hacia finales de agosto y se extiende hasta comienzos de abril.
7. Kirguistán: dormir junto a un lago de montaña
Kirguistán alcanza una media anual cercana a 2,7 °C. Su atractivo para el viajero está en las montañas Tian Shan, los recorridos a caballo y lagos de altura como Song-Kul, donde es posible alojarse en yurtas durante la temporada de acceso.
Cuándo ir: julio y agosto ofrecen las condiciones más favorables para llegar a Song-Kul y encontrar campamentos en funcionamiento. Incluso en verano, las noches a más de 3.000 metros pueden ser frías.
8. Suecia: trenes hacia la Laponia ártica
Suecia tiene una media anual de unos 3,2 °C. Kiruna y Abisko son dos destinos para descubrir su extremo norte: allí el viaje puede incluir paisajes nevados, cultura sami y observación de auroras. También se puede llegar a la región en tren.
Cuándo ir: entre septiembre y marzo para buscar auroras. El verano ofrece una experiencia distinta, marcada por los días muy largos y las caminatas.
9. Tayikistán: una ruta entre montañas
La media anual de Tayikistán se sitúa cerca de 3,9 °C, pero cambia mucho según la altitud. Para los viajeros interesados en paisajes de montaña, la ruta del Pamir atraviesa valles, pequeños asentamientos y pasos elevados que convierten el trayecto en parte central del viaje.
Cuándo ir: entre junio y septiembre para recorrer las zonas altas con mejores condiciones. Antes de salir, conviene revisar el estado de la ruta y organizar los traslados.
10. Estonia: un invierno de calles medievales
Estonia cierra la lista con una media anual cercana a 6,3 °C. Su propuesta es más accesible para quien quiere sumar un destino frío a un viaje urbano: el casco antiguo de Tallin, con sus calles medievales, adquiere otro aspecto durante el invierno.
Cuándo ir: diciembre permite combinar la ciudad con su mercado navideño. Entre junio y agosto, los días largos facilitan un recorrido más amplio por el país.