fbpx
23/12/19   |   Viajes

REVIEW Dolder Hotel Zúrich: para buscadores de lujo, cultura y diseño

Es uno de los mejores hoteles de Suiza y Europa. Con sus orígenes a finales del 1800, fue rediseñado a mediados de 2000 por Foster + Partners

Norberto Sica Redacción
Norberto Sica

Todos sabemos que una imagen vale más que mil palabras. Pero a veces, ni la mejor imagen (o cientos de ellas) pueden llegar a transmitir lo que hay detrás de lugares emblemáticos como el Dolder Hotel Zúrich.

La fotografía principal nos da el primer pantallazo visual de la maravilla arquitectónica que representa esta propiedad, cuyos orígenes se remontan a finales del 1800.

El 10 de mayo de 1899, el entonces llamado Dolder Grand Hotel & Curhaus abrió con 220 camas, una sala de lectura y billar, una cafetería restaurante, terrazas, dos ascensores, un teléfono y un telégrafo.

Ya en 1924, dejó de ser un hotel de temporada, para estar abierto todo el año, y se llevó a cabo la primera renovación del edificio.

A lo largo de su historia, pasaron grandes celebridades de la política, la cultura y el espectáculo: de Winston Churchill a Thomas Mann. De John Wayne a Sophia Loren. De Roger Moore al Príncipe Carlos. De Luciano Pavarotti a Michael Jackson. De Nelson Mandela al Príncipe Felipe o Mijaíl Gorbachov.

Hasta que a inicios de la década del 2000, se comenzó a trabajar en la gran renovación del hotel, que estuvo a cargo del estudio de arquitectos Norman Foster.

Cuenta la historia, que Foster no estaba originalmente convencido de involucrarse en un desarrollo de renovación hotelera. Pero al llegar a la propiedad a bordo de un helicóptero, y ver desde el aire su majestuosidad, no tuvo dudas. Comenzó a trabajar con su equipo de Foster + Partners en Londres, y sugirió eliminar los edificios laterales y restaurar el edificio principal devolviendo su fachada a su aspecto original.

Además, se construyeron dos modernas alas, en piedra y vidrio, con balcones terraza revestidos en piel metálica perforada imitando la silueta de árboles y arbustos, para integrarse al paisaje de la zona.

El resultado, es una combinación de la brillantez arquitectónica de la Belle Époque con la modernidad impuesta por Sir Foster.

Una vez dentro de la propiedad, podemos decir que estamos en un hotel lleno de obras de arte y cultura, o en un museo vivo, en el que también nos podemos alojar. ¿Acaso hay alguna diferencia?

Desde candelabros con cristales Swarovski, cuadros de artistas innovadores, techos ornamentados, esculturas, hasta una colección privada de artistas como Salvador Dalí o Andy Warhol. Es difícil no sentirse maravillado.

El hotel cuenta con un total de 175 habitaciones, decoradas con una paletas de colores neutros, con toques violetas o anaranjados, con muebles bajos, utilizando texturas naturales como el cuero y roble oscuro.

Los cuartos tienen amplios ventanales de piso a techo con extensos balcones panorámicos, mientras que los baños con doble lavabo sobresalen por sus bañeras con hidromasaje con vistas al lago o al bosque, duchas con chorros laterales, artículos de tocador de lujo, todo revestido en mármol blanco o piedra caliza.

Además, es imposible dejar de resaltar los equipos de televisión y sonido de Bang & Olufsen, así como la tecnología puesta en la domótica, iPads (como por ejemplo para solicitar room-service), máquinas de café de cortesía y amplios vestidores.

También se destacan algunas suites de lujo, que -al igual que las tradicionales- sorprenden por la gran cantidad de metros cuadrados, el excelente layout, y decoraciones especiales, para hacerlas únicas y especiales.

 

En servicios y propuestas de entretenimiento y relax, el Dolder sobresale por su fascinante spa con tratamientos faciales y anti-aging, un bar con un menú saludable, una piscina cubierta de forma elíptica de 25 metros, campos de golf, pista de hielo en invierno, fitness center con máquinas TechnoGym de últimas generación con pantallas digitales individuales y lectores NFC, saunas, salas de vapor y peluquería, por sólo citar algunas de las opciones.

En gastronomía, podemos mencionar el estilo impuesto por el chef Heiko Nieder, con sus dos estrellas Michelin, que creó grandes menús, o Saltz, un espacio moderno inspirado en los Alpes con una decoración que privilegia la combinación de tonos azules y rojos, con cuerdas para escalar de color colorado que serpentean el techo, y un gran ventanal de piso a techo, con un espejo de agua y una pequeña cabaña en el exterior para una cena privada.

Los desayunos son buffet a los que se pueden sumar algunas opciones a la carta.

La cafetería spa y el bar del vestíbulo Belle Époque, ofrece noches de música en vivo, con aperitivos, pasteles caseros y bebidas exclusivas.

Con el claim «Allow yourself some luxury» (Permítete un poco de lujo), Dolder hace que la tentación sea imposible de resistir. Y hace que un viaje a Zúrich sea una experiencia para recordar de por vida.

Hotel
The Dolder Grand Hotel Zúrich
overall 9.8
  • 9.5
    Ubicación
  • 10
    Vistas Panorámicas
  • 10
    Espacio en Habitaciones
  • 10
    Layout & Confort
  • 10
    Diseño & Decoración
  • 10
    Gastronomía
  • 9
    Desayuno
  • 10
    Spa & Fitness Center
  • 9.5
    Amabilidad & Servicio
  • 10
    Tecnología
  • 10
    Experiencia Personal
Informe y fotografía
Norberto Sica

Más por conocer

Close