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REVIEW Hotel Ritz-Carlton Okinawa: el contexto es Dios

Por Norberto Sica

26/11/2018

La propiedad está rodeada por un imponente campo de golf y, como telón de fondo, las playas del mar de la China Oriental y las colinas distantes, en un frenesí visual, y una gran opción para que quienes buscan la mejor atención y servicio

Overall

9.1

Durante años, Okinawa fue uno de los secretos mejor guardados de Japón. Este archipiélago rodeado por 160 islas, con formaciones de coral, aguas turquesas y un clima subtropical, es un verdadero paraíso, no sólo por lo que ofrece su naturaleza, sino también por esa aura de paz que transmiten sus habitantes.

Su población tiene la longevidad más alta del planeta. Sus residentes tienen menos enfermedades (como cardíacas o demencia), mientras que las mujeres viven más que en cualquier otro lugar de la Tierra.

Hasta 1879, el archipiélago formaba el reino de las Ryūkyū, un estado soberano independiente del emperador de Japón. Tras la derrota nipona en la Segunda Guerra Mundial, el país fue ocupado por las fuerzas de Estados Unidos, situación que duró hasta 1972, año en el que fue regresado al gobierno japonés.

Por esto, y por mucho de su pasado, su historia y costumbres son ricas y atractivas.

A una hora del aeropuerto de Naha, se encuentra el cálido, intrigante y exclusivo Ritz-Carlton Okinawa, que -como buenos anfitriones- saben darnos una buena bienvenida.

Si bien su ubicación no lo pone junto a las playas, a las que se llega caminando en minutos, está rodeado por un intenso campo de golf de 18 hoyos, y el colorido telón de fondo del Mar de la China Oriental y las colinas distantes.

El lobby tiene grandes ventanales ofreciendo un vistazo de todo el entorno y la fantástica arquitectura de la propiedad, en un estupendo despliegue de decoración y diseño, tanto en el interior como en el exterior.

 

Desde cualquiera de las áreas públicas las “panorámicas” de los amaneceres y atardeceres son espectaculares.

Sus 97 habitaciones, son amplias, con una decoración elegante y una buena distribución de los espacios, lo que -independientemente- de la categoría de cuarto elegida, nos sentiremos a gusto y cómodos, aunque algunas tengan vistas un tanto limitadas del entorno.

La gastronomía es uno de sus puntos fuertes. La amplitud de opciones es atractiva para quienes quieran probar desde platos italianos con ingredientes locales, a cocina autóctona. Y para quienes buscan platos vegetarianos, las propuestas también son fantásticas.

El restaurante Gusuku, abierto todo el día, ofrece una amplia variedad de estaciones para el desayuno, el almuerzo y la cena, desde pasta y hamburguesas hasta especialidades de Okinawa.

Y si se quiere disfrutar de una tarde de té, hay una infinidad de blends -incluyendo uno exclusivo de Ritz-Carlton-.

Y sus tratamientos de spa, además de estar entre los más premiados, son un reconexión con uno mismo. A la multiplicidad de tratamientos, se suman una piscina climatizada, jacuzzi, y un gimnasio.

Por su puesto, cuenta con una piscina al descubierto con una gran terraza con vistas al campo de golf y el mar.

También posee una imperdible pequeña playa privada. Y, además, una biblioteca y una tienda para comprar objetos de decoración, indumentaria y accesorios.

La calidez en la atención es parte del alma de Ritz-Carlton como marca, y, en un contexto general de lujo amigable, tranquilidad, amenidades, relax y servicio, el hotel se convierte en uno de los favoritos para conocer Okinawa desde otro ángulo. “Porque el contenido es rey, pero el contexto, es Dios”.

Overall

9.1

  • 8.5 Ubicación
  • 9 Espacio en Habitaciones
  • 9.5 Servicio & Amabilidad
  • 9.5 Diseño & Decoración
  • 9 Fitness Center
  • 9 Gastronomía
  • 9 Desayuno
  • 9.5 Spa
  • 8.5 Vistas Panorámicas
  • 9.5 Wi-Fi & Tecnología
  • 9 Experiencia Personal