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Tres pueblos de postal en las montañas de Irán
13/01/22

Tres pueblos de postal en las montañas de Irán

Construcciones escalonadas, una ciudad completamente roja que mantiene costumbres desde hace 2.500 años y otra cuyas viviendas tienen las más extrañas formas y estructuras

Una producción original de Conocedores.com
  • Informe y fotografía
    Juan Chiummiento

En Relatividad, el famoso óleo de Maurits Cornelis Escher, las laberínticas escaleras suben y bajan de forma completamente desordenada, produciendo un efecto visual que engaña a cualquier espectador. Una sensación parecida podría ocurrirle a todo aquel que visite por primera vez Masuleh, uno de los pueblos de Irán donde los techos de las casas sirven también como piso para los niveles superiores, generando un inusual escenario, como en la obra del artista holandés.

El de Masuleh no es el único caso de ciudad-postal que puede encontrarse en el país asiático: en la lista pueden sumarse el milenario poblado de Abyaneh, que con sus viviendas teñidas de rojo forman un inigualable escenario, o ese singular sitio llamado Kandovan, donde las formas de las casas parecen sacadas de un cuento de hadas antes que de la mente de un arquitecto. Los pueblos de Irán no paran de sorprender.

Si la hospitalidad del pueblo iraní no lo sedujo, o no lo convencen los motivos históricos que hacen del país un destino único, intentaremos ahora ingresar por la faceta estética de algunos de sus pueblos, que podrían ilustrar las mejores postales de cualquier tienda de souvenir.

Masuleh

Ubicada a solo una hora de la moderna ciudad de Rasht (conocida como el “portal europeo” del país), es la joya mejor trabajada del mini turismo iraní, con hoteles y propuestas gastronómicas a la altura de las circunstancias. Siéntase libre de perderse entre sus callejones, ubicados en forma escalonada y rodeados del verde intenso que brindan las montañas que dan cobijo al pueblo. Para moverse entre los distintos niveles será necesario tomar algunas de las escaleras, dispuestas de forma completamente aleatoria entre todo el lugar.

Recorrer Masuleh será un bálsamo para sus ojos y también para su salud: el auto deberá dejarse en la entrada, y luego realizar todo el trayecto a pie. No se preocupe, en menos de una hora ya lo conocerá por completo y será el momento ideal para sentarse a tomar un té o disfrutar de un sabroso kebab (la versión local del clásico brochette a la parrilla). En el medio podrá recorrer el paseo de artesanos y cuando se descuide estará en el techo de alguna casa eligiendo la mejor foto para subir en su cuenta de Instagram.

Tres pueblos de postal en las montañas de Irán

A la hora de analizar precios, las cuentas resultan muy convenientes (así lo son en todo Irán): el transporte se resuelve a través de un taxi -que desde Rasht puede costar unos 6 dólares-, la noche de hotel ronda los 60 dólares y un plato de comida no superará nunca los 10 dólares por persona.

Abyaneh (foto de portada)

Enclavada en una de las pocas montañas que se erigen en la inmensidad del desierto iraní, es una localidad que sobrevive con sus propias características desde hace más de 2.500 años.

Tres pueblos de postal en las montañas de Irán

Aunque su particular estilo arquitectónico -absolutamente rojo- se lleva todas las miradas, la ciudad se distingue también por el tradicional estilo de vestimenta que llevan sus pobladores, así como por un dialecto que se mantiene intacto a pesar del paso del tiempo.

Según el último censo oficial, viven en el lugar unas 160 familias, que cada vez más se interesan por ofrecer al turista nuevos servicios, tales como comidas típicas y artesanías.

La visita a Abyaneh se realiza desde la ciudad de Isfahan, y suele tomar entre tres y cuatro horas. También es posible dormir allí, aunque la mayoría de los grupos opta por realizar una excursión diaria, que puede rondar los 30 dólares por persona.

Kandovan

Preparase para descubrir un sitio como el que nunca imaginó. Aquí las casas se encuentran literalmente dentro de grandes huecos en la montaña, adoptando formas cónicas que ni el más excéntrico arquitecto hubiera pergeñado. Algunas de ellas podrán recordarle algún cuento de hadas, pero la vida en Kandovan no es ninguna ficción: cuenta la historia que 10 mil años atrás el volcán del monte Sahad entró en erupción, y fue a partir de ese fenómeno que se generaron las formaciones rocosas que hoy dan cobijo a esta comunidad, en la que residen unas 160 familias.

Una característica distintiva del lugar es la prácticamente nula presencia de la industria turística -solo se cuenta un restaurante y algunos locales de artesanías-. Por lo demás, recorrer sus pasillos significará palpar en forma directa el modo de vida de sus habitantes, que siempre devolverán amigablemente cualquier saludo extranjero.

Tres pueblos de postal en las montañas de Irán

Aunque no hay ningún servicio de colectivo disponible, llegar hasta Kandovan resulta muy sencillo desde la ciudad de Tabriz, capital del noreste iraní. Cualquier taxista podrá hacer el tour, que durará aproximadamente 4 o 5 horas, por menos de 20 dólares.

Para mayor información sobre destinos y pueblos de Irán, puede visitarse el apartado de este país en la sección Destinos de CONOCEDORES.com®. (clic aquí).

Informe y fotografía Juan Chiummiento

Juan Chiummiento es periodista y viajero. Trabajó para diferentes gobiernos y medios de comunicación en Argentina y es uno de los editores de viajes de CONOCEDORES.COM