Una de las mejores playas del mundo, y uno de los destinos favoritos de Brasil, Fernando de Noronha, en el estado de Pernambuco, rodeado de aguas turquesas y arena dorada, con infinidad de deportes acuáticos para realizar, tomó una decisión sorprendente: recibe turistas que hayan tenido COVID-19.
Fernando de Noronha, nombrada la mejor playa del mundo por los premios Traveller’s Choice de Trip Advisor este año, reabre al turismo y la única condición que tendrán que mostrar los viajeros, es presentar una prueba de PCR positiva, que tenga al menos 20 días de antigüedad o el resultado de un test serológico que muestra la presencia de anticuerpos contra el coronavirus.
Para reactivar el turismo, en lugar de poner restricciones y que sólo puedan ingresar quienes tengan resultado negativo de COVID-19, como hacen la mayoría de los países, Fernando de Noronha rompe las estructuras y permite el ingreso a quienes ya lo hayan tenido.
Si bien ha habido casos muy escasos, es improbable (según los datos médicos actuales) que alguien pueda volver a contraer la enfermedad. Al permitir el ingreso de quienes ya la hayan pasado, es una buena garantía de que no se propagará o llevará el virus a la isla.
Una prueba de PCR muestra si alguien tiene el virus; la prueba serológica muestra si el cuerpo ya desarrolló anticuerpos contra el coronavirus.
Fernando de Noronha, un grupo de 21 islas volcánicas, estuvo cerrado a los turistas desde mediados de marzo debido a la pandemia.
El archipiélago es un parque nacional y una de las atracciones turísticas más visitadas de Brasil. El año pasado recibió más de cien mil turistas, el 90% de los cuales eran brasileños. El parque nacional fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2001.