Inaugurado oficialmente el 1 de noviembre de 2025, tras una inversión estimada en US$ 1.200 millones, el Gran Museo Egipcio es el museo más grande del mundo dedicado a una única civilización. Ubicado junto a las pirámides de Guiza, reúne más de 100.000 piezas y exhibe cerca de 50.000 objetos que permiten recorrer miles de años de historia.
La escala del complejo hace que resulte prácticamente imposible conocer todas sus salas en una sola jornada. Sus 12 galerías principales abarcan desde el período prehistórico hasta la época romana, además de espacios dedicados a Tutankamón, las embarcaciones de Keops y algunas de las esculturas monumentales más importantes de Egipto.
Por eso, al momento de organizar la visita, hay cinco piezas y colecciones que no deberían quedar fuera del recorrido.
Qué ver en el Gran Museo Egipcio
1. La estatua de Ramsés II
La primera gran imagen que reciben los visitantes es la colosal estatua de Ramsés II, ubicada en el Gran Hall. Con 11 metros de altura y alrededor de 3.200 años de antigüedad, representa a uno de los faraones más importantes de la historia egipcia.
La escultura fue encontrada en 1820 dividida en seis partes y permaneció durante décadas en el centro de El Cairo. Posteriormente fue trasladada a Guiza y se convirtió en la primera gran pieza instalada en el nuevo museo, cuyo hall principal fue diseñado en torno a su presencia.
2. La máscara de Tutankamón
La máscara funeraria de Tutankamón es una de las obras arqueológicas más reconocidas del mundo y una de las principales razones para visitar el Gran Museo Egipcio. Realizada en oro macizo y decorada con piedras y cristales de colores, cubría el rostro de la momia del joven faraón.
La pieza forma parte de las galerías dedicadas a Tutankamón, donde se presentan juntos por primera vez los más de 5.000 objetos encontrados en su tumba en 1922. La colección incluye joyas, carros, muebles, armas, cofres y elementos utilizados durante la vida y el entierro del faraón.
3. La barca solar de Keops
Construida aproximadamente en el año 2500 a. C., la barca de Keops fue descubierta en 1954 junto a la Gran Pirámide de Guiza. La embarcación, realizada principalmente con madera de cedro, apareció desmontada en más de 1.200 piezas.
Su reconstrucción permitió recuperar uno de los barcos antiguos mejor conservados del mundo. Actualmente se exhibe en un espacio de dos niveles, con plataformas elevadas desde las cuales se pueden observar sus dimensiones y detalles constructivos.
Los antiguos egipcios creían que, después de la muerte, el faraón acompañaría al dios solar Ra en su recorrido por el cielo. Esa interpretación explica que la embarcación sea conocida como la barca solar de Keops.
4. La estatua de Hatshepsut
Hatshepsut fue una de las pocas mujeres que ejerció plenamente el poder como faraón. Gobernó durante la Dinastía XVIII, alrededor del siglo XV a. C., en una época en la que la figura del rey estaba asociada exclusivamente con los hombres.
Para reforzar su autoridad, muchas representaciones oficiales la mostraron con atributos masculinos. La estatua conservada en el museo incluye la tradicional barba postiza utilizada por los faraones, un detalle que permite entender cómo Hatshepsut construyó públicamente su imagen como gobernante.
5. Los ostraca y la vida cotidiana
No todos los tesoros del Gran Museo Egipcio pertenecieron a faraones. Entre las piezas más reveladoras se encuentran los ostraca, fragmentos de piedra o cerámica que eran utilizados como una alternativa económica al papiro.
Sobre estas pequeñas superficies se escribían cuentas, inventarios, mensajes, registros laborales y diferentes aspectos de la vida cotidiana. Algunos documentan ausencias de trabajadores por enfermedad, mientras que otros conservan comentarios personales y situaciones domésticas ocurridas hace más de 3.000 años.
Estos objetos permiten conocer una dimensión más cercana del antiguo Egipto: la de los artesanos, escribas y trabajadores que vivieron lejos de los palacios, pero fueron fundamentales para la construcción de templos, tumbas y monumentos.
Cómo organizar la visita
El Gran Museo Egipcio se encuentra en Guiza, a unos dos kilómetros de las pirámides. Debido a su tamaño, es conveniente reservar varias horas y seleccionar previamente las galerías prioritarias.
La entrada general incluye el acceso a las salas de Tutankamón, las galerías principales, el Gran Hall, la Gran Escalinata, el Museo de las Barcas de Keops y los jardines exteriores. Los miércoles y sábados, las galerías permanecen abiertas hasta más tarde, una alternativa para recorrer el complejo con mayor tranquilidad.