A unos 80 kilómetros de Tolar Grande, el Cono de Arita es uno de los secretos mejor guardados del norte de Argentina. Esta formación cónica que se eleva unos 200 metros sobre el Salar de Arizaro es un paisaje que parece sacado de un escenario marciano y ofrece una experiencia difícil de olvidar.
En junio de 2025, el equipo de CONOCEDORES.com partió bien temprano desde San Antonio de los Cobres, todavía de noche, para iniciar la travesía hacia el Cono de Arita. Las temperaturas en los primeros tramos del camino rondaban los -14 °C, y el frío extremo contrastaba con la sensación de aventura que iba creciendo a medida que la camioneta avanzaba entre montañas oscuras.
Apenas despuntaban los primeros rayos del sol, el recorrido regalaba cambios abruptos en los paisajes: cerros dorados, planicies nevadas y salares que empezaban a brillar. Por los costados de la ruta, se avistaban vicuñas que cruzaban tranquilamente, recordando que la fauna del altiplano es parte esencial de la magia del lugar.
Una parada imperdible en el camino es la de los Ojos de Mar, ubicados a apenas 5 km de Tolar Grande. Se trata de pequeñas lagunas (hoy están unidas) de tono turquesa en medio del salar, que se alimentan de aguas subterráneas salinas y albergan estromatolitos, unas colonias de microorganismos que incluso tienen valor científico y biotecnológico. Su color varía según la luz y los minerales del lecho, y el entorno está protegido por su fragilidad y riqueza natural .
Para llegar al Cono de Arita, es necesario transitar rutas que atraviesan pueblos andinos y campos volcánicos, por lo que se recomienda hacerlo en vehículo 4×4 y con guía local. El último punto de abastecimiento es Tolar Grande, y es clave llevar agua, abrigo y protección solar ante las grandes variaciones térmicas entre día y noche.
La mejor época para visitar es entre mayo y octubre, cuando los cielos están despejados y los contrastes entre el blanco del salar y el azul del cielo se acentúan. Al llegar, la inmensidad del lugar envuelve por completo, y contemplar la perfección geométrica del cono entre meditaciones es casi inevitable.
No hay servicios en la planicie que rodea al Cono de Arita, por lo que una buena planificación es indispensable. Tolar Grande ofrece hospedajes sencillos que sirven como base para explorar, y desde allí se puede organizar la excursión respetando siempre el entorno.
Visitar el Cono de Arita, y detenerse en los Ojos de Mar, es una inmersión en la belleza más pura y salvaje del norte argentino. Es un recorrido que conecta con la historia geológica, la espiritualidad de las comunidades originarias y el asombro de quienes pisan por primera vez la Puna salteña.