A poca distancia de Almaty, en Kazajistán, se presentaron más detalles de cómo será el Alatau Iconic Complex, que tendrá uno de los rascacielos más originales de Asia. Con 272 metros de altura no será el más alto de la región, pero sí sorprende por diseño revolucionario de la mano del estudio de arquitectura SOM, reconocido por estar detrás de edificios emblemáticos como el Burj Khalifa en Dubái o el One World Trade Center en Nueva York.
El desarrollo formará parte de la nueva ciudad de Alatau, un ambicioso proyecto urbano que Kazajistán impulsa como un futuro centro internacional de Asia Central. En ese contexto, el Alatau Iconic Complex no será sólo un edificio aislado, sino el núcleo económico y administrativo de una zona pensada para crecer con oficinas, viviendas, hotelería, comercios y espacios culturales.
Uno de los puntos más llamativos del proyecto es su diseño. El complejo estará compuesto por dos torres de formas irregulares, con una silueta que remite a montañas, valles y glaciares de la cordillera Trans-Ili Alatau, que rodea la región. Esa inspiración natural busca darle una identidad visual muy fuerte, distinta a la de los rascacielos tradicionales de líneas rectas o fachadas uniformes.
La torre principal alcanzará los 272 metros de altura y, una vez terminada, será la estructura más alta de la región de Almaty y del sur de Kazajistán. En su interior combinará oficinas y residencias premium. A su lado se levantará una segunda torre de 80 metros, destinada a un hotel de lujo y residencias con servicios asociados.
En la base del conjunto habrá un gran podio de tres niveles y 58.000 metros cuadrados. Allí se concentrarán locales comerciales, espacios para eventos y propuestas culturales. La idea es que esa parte del proyecto funcione como una conexión más cercana con la escala peatonal, con áreas de uso cotidiano y circulación pública, y no sólo como acceso a las torres.
Aunque el perfil del edificio es lo que más impacta a simple vista, el proyecto también fue pensado para responder a las condiciones del lugar. La zona presenta alta actividad sísmica, por lo que el complejo incorporará sistemas estructurales especiales para absorber y disipar la energía de posibles terremotos, con tecnologías ya utilizadas en países acostumbrados a este tipo de riesgo, como Japón y Taiwán.
Además, el diseño prevé soluciones para mejorar el confort y la eficiencia del edificio. Las fachadas incluirán recursos para reducir la incidencia directa del sol, mientras que grandes espacios interiores permitirán aprovechar mejor la luz natural y abrir visuales hacia el paisaje montañoso. En términos simples, se busca que el complejo no sólo tenga una imagen impactante, sino también un funcionamiento más eficiente y agradable para quienes vivan, trabajen o se alojen allí.
El complejo también se integrará a un distrito pensado para priorizar la conectividad. El plan urbano contempla calles más caminables, espacios públicos, áreas verdes y conexiones con futuros sistemas de transporte, como trenes rápidos y líneas de tren ligero. Incluso se mencionan previsiones para nuevas formas de movilidad aérea, en línea con una visión de ciudad de largo plazo.
Por su escala, su diseño y su combinación de usos, el Alatau Iconic Complex apunta a convertirse en uno de los grandes íconos urbanos de Asia Central.