5 imperdibles para hacer en Panamá, más allá del canal
06/09/26   |   Viajes

5 imperdibles para hacer en Panamá, más allá del canal

Qué hacer en Panamá más allá del canal: cinco experiencias entre islas caribeñas, culturas indígenas, música, selva y tortugas marinas

Norberto Sica Redacción
Norberto Sica

El Canal de Panamá es uno de los grandes atractivos turísticos del continente, pero el país ofrece mucho más que esta monumental obra de ingeniería. Entre las mejores propuestas para hacer en Panamá aparecen navegar por islas caribeñas, descubrir culturas indígenas, aprender los ritmos del tamborito, recorrer la selva y participar en actividades destinadas a proteger tortugas marinas.

La diversidad del país permite combinar playas de aguas transparentes con ciudades históricas, bosques tropicales y experiencias culturales organizadas por las propias comunidades locales.

5 imperdibles para hacer en Panamá, más allá del canal

5 imperdibles para hacer en Panamá

1. Navegar por las islas de Guna Yala

El archipiélago de Guna Yala es uno de los paisajes más reconocibles del Caribe panameño. Está formado por 365 islas rodeadas de aguas turquesas, playas de arena blanca y palmeras, de las cuales 49 se encuentran habitadas.

El territorio es hogar del pueblo Guna, que mantiene su autonomía política y conserva tradiciones estrechamente vinculadas con el mar. Una de las mejores maneras de conocer la región es realizar una navegación de varios días entre las diferentes islas.

El recorrido permite visitar comunidades, descubrir sus viviendas tradicionales construidas con madera, caña y hojas de palma, y conocer la elaboración de las molas, los coloridos diseños textiles que forman parte de la identidad Guna.

También es posible visitar el Museo de la Cultura Guna y participar en encuentros guiados por integrantes de las comunidades, quienes explican su cosmovisión, sus ceremonias y el uso tradicional de las plantas.

2. Aprender los ritmos del tamborito en Casco Viejo

Las calles de Casco Viejo concentran buena parte de la historia, la arquitectura y la vida cultural de Ciudad de Panamá. Además de recorrer sus plazas, iglesias y edificios coloniales, el barrio permite acercarse a uno de los sonidos más representativos del país: el tamborito.

Esta expresión musical y coreográfica combina influencias africanas, españolas e indígenas. Sus orígenes se remontan a los ritmos introducidos por las poblaciones africanas esclavizadas durante el siglo XVI y transformados a lo largo de varias generaciones.

En Casco Viejo se realizan talleres prácticos de percusión en los que los visitantes pueden aprender los patrones básicos del tambor, acompañados por palmas, movimientos y versos cantados.

La experiencia ayuda a comprender una música que continúa presente en celebraciones populares, encuentros comunitarios y carnavales de diferentes regiones del país.

3. Conocer la cultura Ngäbe-Buglé y visitar la cascada Kiki

La comarca Ngäbe-Buglé se extiende por sectores de Bocas del Toro, Veraguas y Chiriquí. Es el territorio del pueblo indígena más numeroso de Panamá y conserva tradiciones relacionadas con el bosque, los ríos y el conocimiento transmitido entre generaciones.

Desde la localidad montañosa de Soloy, en Chiriquí, se puede realizar una caminata por la selva hasta la cascada Kiki, considerada uno de los espacios naturales más espectaculares de la región.

Para la comunidad, la cascada es un lugar sagrado relacionado con sus antepasados. Algunas visitas incluyen ceremonias dirigidas por referentes locales en las que el cacao cultivado en la zona ocupa un lugar central.

Más que una excursión convencional, se trata de una experiencia de intercambio cultural que permite conocer la relación de la comunidad con la naturaleza y el valor espiritual que atribuye al territorio.

4. Recorrer el río Teribe y visitar comunidades Naso

En la provincia de Bocas del Toro también se encuentra el territorio del pueblo Naso, una de las últimas monarquías indígenas que permanecen en América.

Sus comunidades habitan principalmente la cuenca del río Teribe, llamado Tjër Di en su lengua, dentro de una extensa región de bosques tropicales que alcanza al Parque Internacional La Amistad.

Debido a su ubicación, varias de las aldeas solamente son accesibles por agua. Los recorridos se realizan en embarcaciones tradicionales y con guías de la propia comunidad, atravesando sectores de selva con una gran biodiversidad.

Las visitas pueden incluir demostraciones de prácticas tradicionales, recorridos por las aldeas y ceremonias de purificación espiritual. Para evitar experiencias invasivas o artificiales, conviene elegir propuestas administradas directamente por las comunidades locales.

5. Participar en la protección de tortugas marinas

La playa Mata Oscura, en la península de Azuero, es uno de los lugares de anidación utilizados por diferentes especies de tortugas marinas.

Entre junio y enero se organizan patrullajes para localizar nidos y trasladar los huevos que se encuentran amenazados por depredadores, extracción de arena o actividad humana. Desde agosto hasta febrero, los visitantes también pueden participar en la liberación de las crías y acompañar sus primeros metros hacia el océano.

Las actividades forman parte de proyectos comunitarios de conservación que se complementan con recorridos por manglares, visitas a establecimientos rurales y encuentros dedicados a la gastronomía y las danzas tradicionales.

A mediados de septiembre, la zona celebra además la Feria de la Tortuga, con charlas sobre conservación, propuestas educativas y espectáculos folclóricos.

Fotografía
Cortesía Adobe Stock
Autor
Norberto Sica

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