En un momento donde el lujo redefine sus códigos, alejándose del exceso para acercarse a lo esencial, el Marguerite de Belmond emerge como una de las experiencias más refinadas de Europa. Con todo listo para sus primeros viajes durante el verano 2026, la propuesta busca brindar un viaje totalmente tranquilo, lejos de las grandes fiestas, los itinerarios frenéticos y la exuberancia.
Anclado en la región de Borgoña, uno de los territorios más elegantes y gastronómicos de Francia. ¿Cuánto cuesta vivir esta experiencia? Disfrutar de este viaje tiene un valor de 98 mil dólares la semana, este “hotel flotante” de Belmond propone una forma de viajar íntima, sensorial y sofisticada.
Más que un barco, el Marguerite es una residencia boutique flotante. Diseñado para recibir a solo ocho huéspedes, el espacio se organiza en torno a cuatro suites decoradas hasta en el más mínimo detalle, donde la estética clásica francesa convive con lo contemporáneo.
Detalles del nuevo barco de lujo de Belmond
Cada detalle es único y responde a una estética de lujo silenciosa, textiles nobles, paleta suave luminosa. A esto se suma, un mobiliario de inspiración heritage y baños en suite con acabados premium.
En cubierta, el ritmo cambia. Una pequeña piscina climatizada, reposeras y vistas abiertas al paisaje convierten cada tramo del recorrido en un momento contemplativo.
El itinerario del Marguerite atraviesa algunos de los rincones más sofisticados de Borgoña. Desde Dijon hasta la ribera del Saona, pasando por pueblos históricos y viñedos de renombre mundial.
Menos es más, y claramente esto forma parte del concepto de la embarcación. Navegar a ritmo lento hace que el viajero disfrute un viaje entre canales arbolados, desayunar con vistas a viñedos centenarios, recorrer mercados locales junto al chef o degustar etiquetas Grand Cru en bodegas privadas. El viaje se construye como una narrativa personalizada, donde cada jornada se adapta a los intereses de los huéspedes.
Gastronomía curada
En cada destino del recorrido, comer es cultura. Y en el Marguerite, esa premisa se eleva a otro nivel. A bordo, un chef privado diseña menús diarios inspirados en la región.
Se utilizan productos de temporada, quesos artesanales, carnes locales, maridajes con vinos seleccionados y mucho más. Además, la experiencia no se limita al barco. Incluye visitas a bodegas, catas exclusivas y encuentros con productores, reforzando esa idea de lujo contemporáneo donde el conocimiento y la autenticidad son parte del viaje.
Sin dudas, el Marguerite no busca impresionar desde la exuberancia. Su diferencial es más sutil y, justamente por eso, se siente cautivador. Y esta es una nueva aventura, de una marca que convirtió el viaje en un arte, con íconos como el Venice Simplon-Orient-Express o el Andean Explorer en Perú.