Playas paradisíacas, historia que se remonta miles de años en el tiempo, cultura vibrante y gastronomía reconocida mundialmente. Como uno de los países de Europa con cientos de atractivos, programar una escapada por Grecia también permite hacer un recorrido por dos ciudades con su propia historia: Atenas y Tesalónica.
Aunque las islas suelen ocupar el centro de las miradas, las ciudades griegas ofrecen una combinación igualmente atractiva de patrimonio arqueológico, barrios tradicionales, museos, restaurantes y una intensa vida cultural. Atenas y Tesalónica representan dos maneras diferentes de acercarse a esa identidad.
La primera sorprende por la convivencia permanente entre el mundo antiguo y una capital contemporánea. La segunda, ubicada frente al mar Egeo, conserva las huellas de las distintas culturas que atravesaron su historia y posee una atmósfera urbana más relajada.
Atenas, una ciudad entre la Antigüedad y el presente
Con una historia cuyos orígenes se remontan alrededor de 5.000 años, Atenas es una de las ciudades más antiguas de Europa. También es considerada la cuna de la democracia y uno de los lugares que contribuyeron a sentar las bases de la cultura occidental.
La Acrópolis constituye el punto de partida inevitable para conocerla. En lo alto de la colina se levantan el Partenón, los Propileos, el Erecteion y el templo de Atenea Niké. Frente al conjunto arqueológico se encuentra el Museo de la Acrópolis, que reúne miles de piezas procedentes de sus monumentos.
Una extensa ruta peatonal permite recorrer otros sitios fundamentales de la antigua ciudad, como el Teatro de Dioniso, el Odeón de Herodes Ático, el Areópago, la colina de Pnyx, el Ágora Antigua y el cementerio de Kerameikos.
Sin embargo, Atenas no se limita a sus grandes monumentos. A los pies de la Acrópolis aparece Plaka, un barrio de calles estrechas, construcciones neoclásicas y pequeñas tabernas. Dentro de esta zona se encuentra Anafiotika, cuyas casas blancas y pasajes angostos recuerdan la arquitectura de las islas Cícladas.
El recorrido puede continuar por Monastiraki, con su mercado y sus terrazas; Psyrri, conocido por sus restaurantes y espacios nocturnos; y Gazi, una antigua zona industrial transformada en uno de los principales centros culturales de la capital.
Museos, parques y barrios modernos
La oferta cultural de Atenas incluye el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Benaki, el Museo de Arte Cicládico, el Museo Bizantino y Cristiano y el Museo Nacional de Arte Contemporáneo, además de numerosas galerías y colecciones especializadas.
También hay espacios verdes para descansar durante el recorrido. El Jardín Nacional se encuentra junto al Parlamento y la plaza Syntagma, mientras que las colinas de Licabeto y Strefi ofrecen vistas panorámicas de diferentes sectores de la ciudad.
Hacia el sur, el paisaje urbano se abre al Mediterráneo a través de la Riviera Ateniense. Sucesivas playas, puertos deportivos, restaurantes y paseos costeros permiten combinar una visita cultural con algunas horas junto al mar sin alejarse demasiado del centro.
Por la noche, las opciones se multiplican entre las tabernas tradicionales de Plaka, los bares de Monastiraki y Psyrri, los clubes de Gazi y los restaurantes de Kolonaki. Durante el verano también cobran protagonismo los cines al aire libre, los conciertos y las funciones realizadas en escenarios históricos.
Tesalónica, una ciudad portuaria y multicultural
Tesalónica, la segunda ciudad más grande de Grecia, posee más de 2.300 años de historia. Su ubicación estratégica sobre el golfo Termaico favoreció la convivencia de comunidades y culturas diferentes, cuyas huellas todavía pueden encontrarse en sus monumentos, mercados, iglesias y barrios.
Uno de sus principales símbolos es la Torre Blanca, ubicada junto al paseo marítimo. Desde allí se puede caminar por Nea Paralia, una extensa franja costera frecuentada por residentes y viajeros, donde aparecen parques, esculturas contemporáneas y espacios para andar en bicicleta.
La plaza Aristóteles funciona como uno de los grandes puntos de encuentro. Sus edificios, cafés y vistas hacia el mar permiten comenzar un recorrido por el centro, que puede continuar por las calles comerciales Tsimiski, Mitropoleos y Ermou.
Muy cerca se encuentra Ladadika, un antiguo sector de depósitos y comercios convertido en un animado distrito gastronómico. Sus edificios de colores albergan tabernas, restaurantes y bares que permanecen activos hasta entrada la noche.
Un museo al aire libre junto al mar
Tesalónica conserva numerosos testimonios de sus períodos romano, bizantino y otomano. Entre los más destacados se encuentran la Rotonda, el Arco de Galerio, la iglesia de San Demetrio, Santa Sofía y el monasterio de Vlatadon.
Varios de sus monumentos paleocristianos y bizantinos forman parte de la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. A ellos se suman las antiguas murallas y la fortaleza de Eptapyrgion, ubicada en la parte alta de la ciudad.
Ano Poli, o Ciudad Alta, es uno de los mejores lugares para observar ese pasado. El barrio conserva construcciones tradicionales, calles empinadas y miradores con amplias vistas sobre los tejados y el golfo Termaico.
La ciudad cuenta, además, con el Museo Arqueológico, el Museo de la Cultura Bizantina, el Museo Judío y diferentes espacios dedicados al arte contemporáneo, la fotografía y el cine.
Su identidad también se descubre en los mercados tradicionales. Modiano y Kapani reúnen puestos de productos frescos, especias, quesos, aceitunas y especialidades locales, mientras que las tabernas y los pequeños restaurantes reflejan la diversidad gastronómica que caracteriza a la ciudad.