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8 razones y cosas para hacer en Maceió, el caribe brasileño

Por Guido Piotrkowski

9 de octubre de 2019

Es la ciudad capital del estado de Alagoas, con un centro histórico que alberga casas coloniales, y algunas de las mejores playas del mundo

Alagoas es uno de los estados más pequeños de Brasil. Sin embargo, atesora un puñado de playas idílicas. Dos de ellas, Playa de Gunga y Playa del Francés, están consideradas entre las diez mejores de Brasil. En #Conocedores, los invitamos a repasar ocho razones y cosas para hacer en Maceió, el caribe brasileño.

La Ciudad

Ponta Verde, es la playa del centro en esta ciudad de cuarenta kilómetros de costa. La parte sur, desde la playa de Jatiuca hasta Pajuçara, pasando por Ponta Verde y el faro, son las más frecuentadas. A lo largo de la rambla hay barracas (kioskos) que venden las tradicionales tapiocas (panqueque de harina de mandioca, salados o dulces), acai (fruto enérgetico del norte, que parece un helado), jugos de frutas tropicales, pescado y carne seca con mandioca frita. El plato típico de Alagoas es el caldo de sururú, un berberecho cocido en leche de coco, que, dicen, es afrodisíaco.

Rumbo Norte

Maragoggi es la postal de Alagoas, aquí están las famosas piletas naturales, las más grandes de Brasil. Para llegar, hay que viajar dos horas desde la ciudad, a través de un camino de sierras y cañas de azúcar. Quienes quieran disfrutar de las piscinas soñadas, deberán tener en cuenta que dependen del flujo de las mareas, que solo se forman cuando hay bajamar. Además, para protegerlas y no destruir los corales el cupo diario de turistas está limitado.

De todas maneras, las mismas embarcaciones que realizan la excursión hasta el sector de piletas naturales realiza un paseo hasta un banco de arena con aguas tibias y verde esmeralda, una buena alternativa para aquellos que no planifiquen el viaje a Maceió con la tabla de mareas.

Rumbo Sur

Gunga y Playa del Francés están ubicadas a unos 20 kilómetros al sur de Maceió.
Al salir de la ciudad, hay que bordear la Laguna de Mundaú, una de las diecisiete lagunas que tiene Alagoas. La playa del Francés, una villa pequeña y apacible, es una buena alternativa para hospedarse cerca de Maceió. Considerada una de las más hermosas del país, tiene varias posadas, y buena gastronomía.

Para llegar a la playa de Gunga hay que tomar una embarcación en la Isla Santa Rita, donde la laguna de Mundaú se junta con la de Manguaba, e internarse por el estuarios del Roteiro, navegando frente a los manglares. Al llegar, se devela porque es considerada una de las más lindas playas brasileñas. La embarcación rodea las costas de esta lengua de arena que divide aguas dulces y saladas, y se aleja para la panorámica perfecta que enmarca a un lado las olas del Atlántico y al otro las apacibles agua del estuario.

Los Buggys

Aquí hay que hacer un paseo de buggy que recorre siete kilómetros hasta internarse en un precioso cañón de acantilados color terracota, erosionados por el viento y las lluvias. El contraste, desde lo salto del acantilado, es notable. A un lado, el agua cálida y turquesa del mar. Y a los pies de este insólito paraje, una más de las diecisiete lagunas, de aguas frías y oscuras como la Coca Cola. De no subir y mirar hacia el horizonte, creería uno que está en cualquier otro lugar. Pero abajo, hay un puesto con un hombre que vende cocos y cerveza helada, que nos recuerda que seguimos acá, en el caribe brasileño.

El Filé

El barrio de Pontal da Barra,es el sitio donde las artesanas trabajan la técnica del bordado filé, el artesanato tradicional alagoano, un saber se pasa de generación en generación. Se utiliza una aguja de madera y un molde de bambú para tejer la malla, que se estirar sobre bastidores de madera. Es un buen sitio para comprar recuerdos y regalos, útiles, típicos y a buen precio, como manteles, blusas o vestidos.

Quilombo de Palmares

En la Serra Da Barriga, se encuentra el más grande de los quilombos que hubo en Brasil, los sitios donde se refugiaban los esclavos que lograban huir. Allí vivió Zumbi, el símbolo de la resistencia negra. Asesinado y decapitado por los portugueses, su cabeza fue exhibida en la plaza Recife, hacia a fines de 1600. Cada 20 de noviembre, en el Día de la conciencia negra, una procesión parte hacia el quilombo, donde se lleva a cabo una gran celebración.

Literatura de Cordel

Esta forma de escritura popular primero fue oral, pero luego pasó a ser escrita en los llamados pliegos de cordel, que son varias hojas atadas a un hilo, que forman un cuadernillo y que aún hoy se venden en las ferias de la región y que en general hablan de hechos cotidianos. Generalmente, están escritos en rima e ilustrados con xilografías.

Cuna de músicos y presidentes

Alagoas es la cuna de los dos primeros presidentes brasileños, Deodoro da Fonseca y Floriano Veira Peixoto. Y es también donde nacieron los geniales músicos Djavan y Hermeto Pascoal. También hay un pasado colonial que dejó su huella en el pequeño y atractivo centro histórico de Maceió, que tiene una preciosa iglesias azulejada. Y ciudades históricas como Marechal Deodoro. Un componente histórico opacado por el brillo de sus playas.