El regreso del hombre a la Luna está en el centro de la agenda espacial en 2026, cuando la NASA prevé lanzar Artemis II, la primera misión tripulada que viajará más allá de la órbita terrestre baja desde el final del programa Apolo en 1972. El vuelo no incluirá un alunizaje, pero marcará un paso clave hacia la presencia humana sostenida en el satélite natural.
El programa Artemis, anunciado en 2017, busca no solo volver a llevar astronautas a la Luna, sino también establecer las bases de una exploración permanente, con especial foco en la región del polo sur lunar. Tras años de cambios políticos, ajustes técnicos y retrasos, 2026 aparece como el año en que ese objetivo comienza a materializarse.
Artemis II: la primera misión tripulada del programa
La misión, conocida como Artemis II, enviará a cuatro astronautas en un viaje alrededor de la Luna. La tripulación estará integrada por Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, junto al canadiense Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense. Koch se convertirá así en la primera mujer en viajar al entorno de la Luna.
El vuelo tendrá una duración aproximada de diez días y seguirá una trayectoria de gran arco alrededor de la Luna, distinta a las órbitas bajas utilizadas durante las misiones Apolo. Este diseño responde a las características del nuevo vehículo espacial y prioriza la seguridad ante eventuales fallas de propulsión.
Qué se probará durante el viaje lunar
Artemis II no repetirá ninguna misión histórica. Su objetivo principal será validar en condiciones reales los sistemas de la nave Orion, incluidos los sistemas de soporte vital, navegación, comunicaciones y protección térmica. También se evaluará el comportamiento humano en un entorno de radiación más intenso que el de la Estación Espacial Internacional.
Durante el paso por la cara oculta de la Luna, la nave quedará incomunicada con la Tierra durante unos 45 minutos. Ese tramo permitirá estudiar cómo responden los sistemas y la tripulación en escenarios de aislamiento total, un aspecto clave para futuras misiones de mayor duración.
La nave Orion y el cohete SLS
La tripulación viajará a bordo de la cápsula Orion, lanzada por el cohete Space Launch System desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Tras la separación del cohete, la nave recorrerá unos 385.400 kilómetros hasta el entorno lunar antes de iniciar el regreso a la Tierra.
Uno de los puntos más observados será el escudo térmico de Orion, que ya mostró un desgaste inesperado durante la misión no tripulada Artemis I en 2022. Aunque el desempeño fue considerado seguro, la NASA realizó ajustes técnicos para asegurar su funcionamiento durante el reingreso con tripulación.
Ciencia, datos humanos y preparación para el futuro
Además de las pruebas técnicas, Artemis II tendrá un fuerte componente científico. A bordo viajarán instrumentos para evaluar cognición, sueño, estrés, sistema inmunológico y respuesta cardiovascular de los astronautas. También se incluirán microchips con tejidos humanos para estudiar los efectos del espacio profundo sobre el cuerpo.
La tripulación realizará observaciones geológicas desde la órbita lunar, fotografiando cráteres y antiguas formaciones volcánicas. Estos datos servirán como base para las futuras misiones de superficie, previstas para la segunda mitad de la década.
Un paso clave antes del alunizaje
Aunque Artemis II no llevará astronautas a la superficie lunar, su éxito resultará determinante para Artemis III, la misión que prevé concretar el primer alunizaje humano desde 1972 y el primero protagonizado por una mujer. También marcará el inicio de una nueva etapa de competencia y cooperación internacional en el espacio.
Si el cronograma se cumple, 2026 no será aún el año del regreso físico del hombre a la Luna, pero sí el momento en que la exploración lunar tripulada vuelva definitivamente a ponerse en marcha.