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Cuatro razones para visitar la isla de Curazao, al menos una vez en la vida

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9 de agosto de 2019

Bañado por el mar Caribe, tiene características que la transforman en un enclave único, con playas de aguas cristalinas y un clima privilegiado

Al sur del mar Caribe, la isla de Curazao despliega características que la transforman en un enclave totalmente diferente de otros destinos cercanos.

La influencia de distintas culturas, la preciosa arquitectura colonial, sus formaciones geográficas y diversa fauna marina, su particular gastronomía y la punzante alegría de sus habitantes son algunos de esos atributos. Y no debe olvidarse la belleza de sus playas de aguas cristalinas y un clima privilegiado a lo largo de todo el año.

Por todos estos atributos se trata de un destino que no puede dejarse de lado a la hora de planificar un viaje, por el motivo que fuere. Desde #CONOCEDORES elaboramos un listado de cuatro motivos por los cuáles visitar la isla de Curazao al menos una vez en la vida.

1. Por Willemstad, su capital

Un recorrido por la isla debe obligadamente comenzar por su ciudad más icónica. Lo primero que se observa al llegar allí es una característica que la hace única: su arquitectura. El centro histórico fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad y consta de dos distritos principales: Punda, que es la sección más antigua de la ciudad y conocida como su centro cultural; y Otrabanda, considerado el mejor sector para salir de compras.

La zona histórica de Willemstad es un ejemplo de asentamiento comercial colonial en el Caribe. Fue establecido por los holandeses a partir de la construcción de Fort Amsterdam (1634) al este de la bahía de Santa Ana, y siguió desarrollándose de manera continua en los siguientes años.

Si el recorrido se inicia por Punda, hay varios datos para tener en cuenta: primero, que fue construida en el siglo XVII, cerca de Fort Amsterdam, y es la única que contaba con un sistema de defensa de murallas. En esta porción de la pequeña urbe resulta imperdible una visita a Mikvé Israel-Emanuel, una de las sinagogas más antiguas de occidente, erigida por una comunidad judía en 1651.

El otro sitio de la ciudad que merece una visita es Otrabanda, cuya construcción data del siglo XVIII. Largas hileras de casas coloniales pintadas con los colores del arco iris hacen que la isla parezca brillar con luz propia. Una de las características de estas edificaciones son sus empinados techos con terminaciones de teja holandesa, sello de la arquitectura urbana holandesa clásica.

2. Por sus puentes para enamorarse

Son otro de los grandes atractivos de Willemstad, los que atraviesan las vías fluviales de la ciudad, y que fueron bautizados en honor a algunas de las reinas holandesas más recordadas.

Uno de los más destacados es el puente Reina Emma, construido en 1888 por Leonard Burlington Smith y bautizado en honor a la reina Emma (1890-1898). Conecta los distritos Punda y Otrobanda y se abre usando dos poderosos motores de barco para dejar entrar los buques al puerto. Cuando el puente está abierto, los peatones son transportados gratis en un ferry pequeño denominado “ponchi”.

El puente Reina Juliana demando casi una década de construcción y fue oficialmente abierto en el Día de la Reina, el 30 de abril de 1974. Es uno de los puentes más grandes del mundo, que se eleva sobre la bahía de Santa Ana para dejar paso a los buques cisterna que ingresan al estrecho puerto. La vista es impresionante e incluye todo el panorama de Punda, Otrobanda y el Schottegat.

Por último, el puente Reina Wilhelmina, que fue construido en 1928 en honor a la reina homónima que vivió entre 1890 y 1945. Esta obra fue levantada con el objetivo de unir el área comercial de Punda con el barrio residencial antiguo de Scharloo. Originalmente era un puente levadizo que se convirtió en estructura fija cuando se destruyó el muelle en Waaigat.

3. Por sus playas

La isla está conformada por más de 38 playas de todos los tamaños y estilos. Lo mejor de ellas es que ostentan un ambiente cálido, cómodo y agradable. Durante el día los turistas pueden gozar del sol, el mar y su gente, mientras que por las noches muchas de ellas se erigen como escenarios de fiestas únicas.

Una de las más destacadas es la playa Kalki: se trata de una pequeña cala óptima para practicar esnórquel y buceo, que presenta además un área protegida con una plataforma flotante. Para acceder a ella es necesario bajar por un empinado camino de piedras desde la zona de estacionamiento. A mitad de camino entre esta área y la playa hay una terraza sombreada con un bar y una hermosa tienda de artículos para buceo.

Otro sitio a visitar es playa Piskado, muy popular para realizar esnórquel y buceo también. Una tercera alternativa es Kanepa, que por sus hermosas vistas, cálidas brisas y tranquilas aguas azules la convierten en un lugar perfecto para relajarse.

4. Por su gastronomía

Entre algunos de los platos típicos del enclave, se destacan: erwten soep (sopa de guisantes espesa, con cerdo, jamón y salchicha); nasi goreng (arroz frito salteado con trozos de carne y pollo); bami (tallarines largos con verduras y carne); y rijsttafel (platos de arroz con hasta 20 acompañamientos).