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La lección que deja el coronavirus para las oficinas de Turismo

Por Norberto Sica

3 de febrero de 2020

Los turistas de China son los que más gastan cuando viajan al exterior. Sin embargo, suceden tantas cosas en el mundo, que no hay que depender de un sólo país

Hace algunos años me contacté con la Oficina de Turismo de Australia para realizar acciones o coberturas de prensa en Argentina promocionando el país a través de medios, informes, notas, etc.

Todos saben de mi afecto y mi cariño personal por Australia. Es sin dudas, mi país favorito, y Sídney, mi lugar en el mundo, viajando al menos dos veces al año desde 2009.

(A pesar de que la visa que nos dan a los argentinos y otros países latinoamericanos, dura sólo un año. Y nosotros, no les cobramos un centavo por venir aquí. Pero eso es otro dato de color. La Visa de Estados Unidos dura diez años, al igual que la de otros países como China, y la de Canadá que se extiende hasta el vencimiento del pasaporte).

Sin embargo, la respuesta de la Oficina de Turismo de Australia fue: «Argentina no es uno de nuestros mercados claves». En otra ocasión, desde un hotel, la respuesta fue un poco más abarcativa y peyorativa: «No recibimos muchos negocios (huéspedes) de Latinoamérica» (¿No será porque no lo promocionan?).

La razón es sencilla. Australia está muy confiada del turismo millonario que le deja Asia (tanto por población como por dinero), y especialmente de China.

China es el país más grande del mundo en viajes al exterior, pasando de 4.5 millones de viajeros en 2000 a 150 millones en 2018. De hecho, es el mercado que más gasta en el mundo, representando el 16% del gasto total mundial en turismo, según la Organización Mundial de Turismo.

Pero como el planeta está cambiando muy rápidamente, con crisis continuas, ya sea sanitarias, por el cambio climático, incendios, tornados, guerras comerciales, etc., depender de un sólo gran mercado, por más grande que sea, no parece ser muy inteligente. Es como pensar que nada va a fallar y todo va a funcionar.

Ahora, el mundo, incluyendo Australia, están claramente preocupados por la situación en China. Nadie sabe cuándo va a solucionarse el brote del coronavirus y varias aerolíneas suspendieron sus vuelos desde y hacia suelo chino por hasta dos meses (por el momento).

Hasta el año pasado, el website de Turismo de Australia tenía una versión en español. Sin embargo, desde su renovación, no hay una versión en castellano, a pesar de que es el segundo idioma más hablado del mundo. Más de 600 millones de personas en el planeta, hablan español.

No obstante, las autoridades de Turismo de Australia, hicieron adaptaciones al francés o alemán o italiano, claramente mucho menos hablados que el español.

(Para ser certeros, al italiano lo hablan 68 millones de personas, poco más del 10% de los que hablan español. Al francés, 279 millones de personas. Y al alemán, 132 millones. Es decir, la suma de todos esos mercados, no logra alcanzar al español).

Podríamos pensar en un descuido o un olvido. Lo mismo ocurre con otros destinos del mundo. Pero el de Australia es un caso ejemplo, que llama la atención.

Es increíble como un país con gente tan amable, educada, correcta y diplomática, tienen autoridades con una mirada tan cerrada… y hasta despectiva del público no sólo de Latinoamérica, sino también de España y de Estados Unidos, en donde un 33% de la población habla español.

Por suerte, siempre digo que el tiempo me da la razón.

Hace muchos años, un premiado comercial de un banco, mostraba una escena en la que varios cachorros jugaban con un perro adulto que los trataba a todos por igual. Sin embargo, muchos de esos cachorros no eran perros, sino pequeños leones. Y el mensaje final del aviso era (con cierta honestidad brutal): «No tratamos a nuestros clientes bien sólo porque queremos caerles bien. Si no, porque no sabemos en lo que se van a convertir».

So, amigos de Turismo de Australia (y de todos los países del mundo), aunque sea por interés, traten al turismo de Latinoamérica, un poco mejor, con cierto respeto y amabilidad. Porque, nunca se sabe, en lo que nos vamos a convertir o cuánto nos podrán necesitar.

(Y ya que están, tómense la molestia de poner el website en español, y tener una representación en Latinoamérica que realmente muestre al país con el esplendor que tiene. Con gusto, aquí estamos para colaborar).