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Parque Nacional Talampaya: dónde alojarse y qué hacer

Conocedores.com

11 de julio de 2019

Se trata de una reserva natural de 215 mil hectáreas, ubicada en la provincia argentina de La Rioja. ¿Cuáles son las principales actividades para hacer?

En el oeste de la provincia argentina de La Rioja se encuentra el Parque Nacional Talampaya, una de las atracciones naturales más visitadas del interior del país.

Se trata de una reserva natural de 215 mil hectáreas, conformada por un sistema de sierras, donde su principal atractivo está en el cañón de Talampaya. Sus imponentes paredes alcanzan los 150 metros y tienen cortes abruptos y limpios, producto de la erosión provocada por el viento y la lluvia.

La zona ofrece grandes virtudes y bellezas a través de circuitos y excursiones que invitan a recorrer y posicionarse en un entorno de millones de años de nuestro planeta.

Dónde alojarse

Resolver el alojamiento no es un problema para visitar el Parque Nacional Talampaya, ya que a 55 kilómetros de su entrada principal se encuentra la ciudad de Villa Unión, que tiene diferentes opciones para toda clase de viajeros.

En Villa Union los valores van desde los 20 hasta los 200 dólares, según las comodidades del hotel. También hay disponibles cabañas y casas para alquiler temporario.

Además de esa localidad, también se ofrecen opciones en las ciudades de Guandacol y Pagancillo. Esta última se encuentra más próxima al Parque Nacional pero goza de menores servicios.

Qué hacer

Una de las excursiones más atractivas es la de recorrer el cañón desde su base, por el cauce seco del río Talampaya. Arriba de combis o minibuses, durante el trayecto se hacen diferentes paradas en las que, guiados por pasarelas, los visitantes pueden ver de cerca algunos de los característicos atractivos.

Entre los principales, se encuentran: los petroglifos (que son grabados en piedra de antiguas comunidades que pasaron por allí), la vegetación (con el algarrobo como especie protagonista) y la fisionomía de los paredones (la catedral gótica y la chimenea son las más famosas).

Otra de las postales del lugar son las geoformas, gigantes formaciones rocosas que adoptaron singulares siluetas gracias a la erosión. Las más conocidas son la Torre, la Botella o el Monje; aunque durante el recorrido se pueden descubrir muchas más.

Ícono de la provincia y uno de los lugares más bellos e interesantes del mundo, este Patrimonio de la Humanidad declarado en 2000, está entre las cosas que deben hacerse en algún momento de la vida. Y las opciones para hacer y conocer todos estos paseos son múltiples: caminando, en bicicleta, de día, de noche, o en micros adaptados especialmente, entre otros.

El horario de apertura del Parque es a las 8.30, y con la entrada, que tiene una validez de 48 horas, se pueden visitar dos senderos autoguiados, como el del Triásico -con réplicas en tamaño real de algunos de los dinosaurios encontrados en el área protegida- y el del Monte, donde se puede conocer el bioma que caracteriza a la región.

Por último, pero no menos interesante, para quienes tengan el privilegio de coincidir con el plenilunio (dos días antes y durante, y dos días después de la luna llena) una caminata a la luz de la luna en lo que son las excursiones nocturnas por el cañón de Talampaya, una experiencia única que no debe perderse.