Cuando Apple presentó en septiembre de 2025 su nueva línea con los iPhone 17, iPhone 17 Pro y el novedoso iPhone Air, la elección de cuál modelo comprar, parecía clara para mí. Después de años esperando un teléfono realmente delgado, con un diseño marcado y un regreso a cierta elegancia minimalista, el Air se presentaba como la opción ideal. Estaba dispuesto a aceptar algunos compromisos obvios: una sola cámara posterior, un único parlante y una batería más limitada. Pero la expectativa inicial no coincidió con la experiencia real.
Cómo se siente usar el iPhone Air durante 30 días
Desde el primer momento, el iPhone Air sorprende por su diseño. Es liviano, delgado y diferente. Produce un efecto inmediato cuando alguien lo ve. Para quienes valoran la estética incluso por encima de ciertas funciones, la propuesta del Air genera entusiasmo. Frente a la robustez del Pro, la decisión inicial se inclina naturalmente hacia el modelo más estilizado.
Sin embargo, después de un mes de uso continuo, la sensación es que el Air todavía funciona como un dispositivo experimental. El paralelismo con la MacBook Air de Steve Jobs es inevitable: aquella computadora no solo era la más delgada del mundo, era una revolución completa. Redefinió la categoría y se convirtió en la laptop más vendida de la compañía. El iPhone Air apunta a ese espíritu, pero todavía no alcanza ese nivel de madurez.
Diseño brillante, decisiones cuestionables
Mientras el diseño del iPhone Air es su mayor fortaleza, la nueva estética del iPhone 17 Pro no juega a su favor. El Pro es más grueso que nunca y su tradicional módulo de cámaras, ahora llamado Plateau, creció en tamaño y protagonismo. Es más visible, menos elegante y está lejos de transmitir la sutileza que se espera en un modelo premium.
A eso se suma la nueva paleta de colores. Apple pasó de cuatro opciones a solo tres: Cosmic Orange, Deep Blue y Silver. No hay versión negra o Space Black. El naranja resulta demasiado llamativo para quienes no usan carcasa. El Silver da una sensación plástica. Y la única opción equilibrada termina siendo la Deep Blue. En este punto, ni el Air ni el Pro ofrecen la variedad o el acabado que muchos usuarios esperan.
Los grandes motivos del cambio
La mayor debilidad del iPhone Air es su autonomía. En el uso laboral y en viajes frecuentes, la batería se agota más rápido de lo deseado. Aunque suelo estar cerca de cargadores, en aeropuertos, traslados o días de trabajo prolongados, el rendimiento no acompaña. Nunca llegué al 0%, pero estuve muy cerca en varias ocasiones, y solo lo evité limitando funciones y postergando tareas que necesitaba hacer.
Para un teléfono pensado como herramienta de trabajo, ese nivel de dependencia del cargador termina afectando la experiencia diaria.
Otra de las razones del cambio fue el rendimiento del módem C1. La conexión de datos no es estable. En navegación móvil o durante llamadas por WhatsApp aparecen microcortes frecuentes. En un uso cotidiano puede pasar desapercibido, pero en un contexto laboral se vuelve un inconveniente concreto.
Después de años utilizando sistemas fotográficos de dos o tres cámaras, volver a una sola lente resulta restrictivo. No todos necesitan un triple módulo, pero dos cámaras habrían marcado una diferencia notable en versatilidad y resultados. Con una sola, el Air queda más cerca de un teléfono de diseño que de una herramienta fotográfica completa.
Por qué el iPhone 17 Pro terminó imponiéndose
El iPhone 17 Pro no es perfecto. No se siente tan premium como cuando incluía titanio, la paleta de colores es discutible y el grosor continúa en aumento. Sin embargo, cumple donde el Air todavía falla: batería sólida para todo el día, sistema de cámaras completo, mejor rendimiento sostenido, y mayor estabilidad en conectividad y trabajo intensivo.
El Air marca un camino interesante. Es un teléfono hermoso, distinto y con potencial para convertirse en la próxima gran línea de Apple. Pero hoy sigue siendo una propuesta en desarrollo, con aspectos que necesitan una segunda generación más pulida.
Por eso, y muy a mi pesar, decidí pasar al iPhone 17 Pro. No será el más elegante ni el más liviano, pero, por ahora, cumple su función.