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Viajar por Argentina de la Patagonia al norte: los mejores destinos
20/03/21   |   Viajes

Viajar por Argentina de la Patagonia al norte: los mejores destinos

Los mejores recorridos y senderos en valles, bosques y quebradas, pasando por Mendoza, El Chaltén, Bariloche, Calafate, Jujuy y más

Guido Piotrkowski Redacción
Guido Piotrkowski

El senderismo propone el contacto mano a mano con la naturaleza. Hay circuitos simples, de mediana y alta dificultad. Algunos se pueden hacer por cuenta propia, mientras que en los más complejos se recomienda contratar guías. En CONOCEDORES.com® repasamos algunos destinos para viajar por Argentina, desde la Patagonia al norte del país, visitando senderos en valles, bosques y quebradas, pasando por Mendoza, El Chaltén, Bariloche, Calafate, Jujuy y algunos más.

Para hacer senderismo siempre es conveniente informarse previamente sobre las condiciones geográficas y el clima, el acceso, la señalización, si hay dónde abastecerse.

Llevar agua es fundamental, más allá de que muchos senderos discurren a la vera de ríos. Si los senderos son simples y no se estará expuesto a temperaturas extremas, no es necesario llevar ropa técnica, pero sí calzado e indumentaria cómodos. En el caso de los trekkings de alta dificultad, al estar expuestos a climas adversos y gran amplitud térmica siempre es bueno contar con varias capas de ropa. También, anteojos de sol, y sombrero.

Aquí, algunos de los mejores trekking del país, aptos para (casi) todo público.

Chaltén: capital nacional de los caminantes

Si hay un cielo para los trekkers, dicen, está acá, donde las escarpadas montañas alcanzan su cenit en el mítico monte Fitz Roy.

El Chaltén ofrenda una enorme cantidad de senderos con panorámicas celestiales. «Es el lugar con más posibilidades para hacer trekking en el país. Saliendo desde el pueblo tenés todas las actividades y niveles. Desde caminatas cortas, de tres kilómetros, hasta la vuelta al hielo del cordón Torres del Fitz Roy, que lleva siete días», dice Alberto del Castillo, responsable de Fitz Roy Expediciones.

Las dos caminatas emblemáticas son las sendas Laguna Torre y Laguna de los Tres. Ambos de dificultad baja, se pueden recorrer en unas ocho horas. El acceso es gratuito, y el pernocte es libre en los campamentos. El sendero Laguna de los Tres tiene las vistas más espectaculares del macizo del Fitz Roy. A cuatro horas de salida se llega al campamento base Poincenot. Más adelante, la senda conduce a la laguna de los Tres, camino que termina con una gran vista de la laguna y glaciar de los Tres.

En la senda Laguna Torre se aprecia el cerro Torre con sus agujas de granito. Desde el campamento De Agostini se puede bajar a la laguna Torre, donde flotan témpanos que se desprenden del glaciar Grande. Dato para fotógrafos: los cerros son siempre vistos desde el Oeste, por lo tanto son iluminados al amanecer. La opción para quienes quieran llevarse las mejores fotos es entonces pernoctar.

Bariloche: refugios en red

El Parque Nacional Nahuel Huapi ofrece trekkings de medio día a la vera de los lagos y también de varias jornadas, cordillera adentro. Las picadas en general están bien señalizadas y algunas permiten unir senderos, de las costas de lagos a bosques y glaciares.

El trekking al cerro Frey, cuyo refugio está a 1700 metros sobre el nivel del mar, rodeado por las agujas del Cerro Catedral, es la caminata más clásica. Puede hacerse por cuenta propia y por tres sendas de acceso. La tradicional comienza en el estacionamiento del Catedral hacia el valle del arroyo Van Titter. Es una senda simple y demora unas cuatro horas.

La Picada Eslovena comienza en la seccional de guardaparques del Lago Gutiérrez. Conduce a la cascada Los Duendes, más tarde se accede a la playa Muñoz y finalmente al Refugio Frey. Esta subida es pronunciada y se recomienda tener buen estado físico.

Al Filo del Catedral conviene ir con guía. Comienza al final de los medios de elevación del cerro. Son unas tres horas de caminata por una senda bien marcada, de dificultad media. Por acá se accede a la laguna Schmoll y, hacia abajo, al fondo de un valle de altura, está la laguna Toncek.

Calafate: marcha con hielo

Una experiencia nada convencional. Junto con Islandia y Nueva Zelanda, El Calafate es uno de los pocos sitios en el mundo donde se puede caminar sobre un glaciar. Como los glaciares están en retroceso, cada vez es más difícil acceder a ellos. Esa es la gran característica del Perito Moreno. Hielo y Aventura es la única autorizada para estas travesías.

La excursión parte del puerto Bajo de las Sombras, y navega por el Lago Argentino. Ya a pie, se atraviesa un bosque de lengas y ñires y poco después hay que calzarse los crampones y echarse a andar entre cuevas, grietas, seracs y sumideros. Existen dos alternativas: el Big Ice, que se adentra al corazón del glaciar, se extiende por tres horas y media, es de alta exigencia física, y apto para personas de entre 18 y 50 años. El Minitrekking es la alternativa moderada, lo pueden hacer personas entre 10 y 65 años, y se camina una hora y media.

Córdoba: laguna en el cielo

Las sierras cordobesas dan lugar a uno de los ascensos clásicos del país en el cerro Champaquí, su montaña emblemática, que toca los 3 mil metros de altura. Subirlo requiere de una caminata de tres días, de media dificultad, aunque apta para casi todo público. Cerca de la cima hay una pequeña laguna que le dio origen el nombre, que en la lengua de los comechingones significa Agua en la cabeza o en la cumbre. Al Champaquí se accede desde distintos lugares: el Cerro los Linderos, San Javier, Los Hornillos, La Cumbrecita o Villa Alpina. Se recomienda ascender con guías de turismo o baqueanos inscriptos en el Registro Provincial de Prestadores de Turismo Alternativo. También hay que registrarse online en la pagina de la Agencia Córdoba Turismo. Las travesías duran tres días, con pernocte en refugios ubicados en la base del cerro.

El primer día se camina unas ocho horas y se asciende hasta los 2200 metros, donde están los refugios. Al otro día se encara el ascenso a la cumbre, una subida más pronunciada. Allí se almuerza para volver al refugio a pernoctar. También está la opción de ascender en el día. Se recorren 45 kilómetros en camioneta hasta el cerro Los Linderos y luego se camina una hora hasta el cerro para volver a al atardecer.

Mendoza: cuatro cascadas en San Rafael

El Aconcagua se lleva todas las miradas en la cordillera mendocina. El ascenso a la montaña más alta del continente es el anhelo de montañistas de todo el planeta.

Pero en las tierras del vino también hay otros senderos que no implican tanta dificultad. San Rafael es un buen punto de partida para diversas caminatas cortas.

El sendero de las Cuatro Cascadas, en Valle Grande, es uno de los circuitos más populares de la zona. Es un camino de dos horas y media de dificultad media y apto para toda la familia.

Comienza en el lecho seco de un arroyo que conduce a un cañadón con paredones de cien metros de altura. Más adelante, el sendero lleva a un pequeño arroyo donde se forman cascadas y piletones, ideales para el descanso. Luego hay que ascender unos doscientos metros a la cima de las sierras, para finalmente bajar por un médano de arena volcánica con vista al río Atuel.

Jujuy: caravanas de llamas

La Quebrada de Humahuaca es una ristra de pueblos a la vera de la ruta 9 enmarcados en cerros de colores impactantes. En la zona hay muchas caminatas para hacer por cuenta propia, como El Paseo de los Colorados, circuito de tres kilómetros de montañas rojizas y sorprendentes geoformas en las afueras de Purmamarca; o la Quebrada de las Señoritas, trekking de baja dificultad donde se aprecian fantásticas formaciones rocosas por un cañon de 500 metros de profundidad, en Uquía.

También se destaca la Caravana de Llamas, opción muy original que recrea el tradicional transporte de cargas de los pueblos andinos. Santos Manfredi viene domesticando las llamas hace casi dos décadas. Desde Tilcara, donde está su Corral de Llamas, organiza expediciones de varios días hasta las Salinas Grandes o la Puna y excursiones de medio día, jornada completa o paseos cortos por el pueblo.

El trekking a Zanjas, de día entero, recorre parte del camino que los peregrinos hacen cada año en Semana Santa. Por acá donde brotan pequeñas cascadas y se pueden ver las terrazas de cultivo y ruinas arqueológicas. Es de dificultad media -las llamas llevan el equipaje- se recorren quince kilómetros y demora unas nueve horas.

Salta: desde la puna hasta las yungas

La diversidad de paisajes salteños permite una amplia gama de caminatas. Desde las yungas, en la Quebrada de San Lorenzo, cerca de la ciudad, hasta los paisajes extremos de la puna.

El Trekking del Cerro Torreón es una caminata de seis horas que toca ambas opciones. Parte desde la Cuesta del Obispo, en la zona de pre puna de los Valles Calchaquíes, y desciende al Valle de Lerma, en la zona de yungas o selva de montaña.

Uno de los atractivos más imponentes de este trekking es que forma parte del Qapac Ñam (antiguo camino del Inca), sendas incaicas que no fueron hechas para el turismo sino que los pobladores usan de forma rutinaria para bajar de la montaña. Además, ofrece la posibilidad de transitar el paisaje de altura de la prepuna, un lugar seco donde florecen cactus, a encontrarse con un bosque de las yungas.

La caminata discurre entre los dos valles, donde hay buenas chances de avistar cóndores. La transición de la puna a las yungas es el gran atractivo de esta senda que arranca a 3400 metros de altura y baja hasta los 2100, en el paraje Maray, donde finaliza. Al ser el camino en descenso es muy accesible, de dificultad baja a media.

Tandil: por las huellas de los picapedreros

El circuito de la Cruz, el Quijote y dos Huecos es uno de los más recomendados. Pasa por el lago Independencia, luego sube a un cerro donde hay una muy buena vista de la ciudad, para bajar a las canteras de picapedreros, llamadas Dos Huecos.

La caminata dura unas tres horas, es de baja dificultad y si se contrata con fogón o picada lleva cuatro horas. También hay caminatas de dos a cuatro horas y aunque no es obligatorio hacerlo con guías, recomiendan contratar sus servicios, porque son justamente aquellas historias de picapedreros de fines del siglo XIX que protagonizaron una fiebre similar a la del oro, las que dan vida a los senderos.

Informe y fotografía
Guido Piotrkowski

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