Una historia que combina la desgracia y la buena suerte es parte de la cultura de Langkawi. Un ritual que -aseguran- trae buena suerte, tras el fin de la maldición de Mahsuri.
Según cuenta la leyenda, Madame Mahsuri vivió en la isla de Langkawi en el Siglo 18. De acuerdo a lo que cuentan sus habitantes, era la mujer más hermosa que jamás se haya visto. Sin embargo, muchas personas estaban celosas de su asombrosa belleza.
Mahsuri era hija de una pareja que se había mudado de su Phuket natal en Tailandia a Malasia, en busca de una mejor visa. Cuando su marido, Wan Darus, fue convocado a ir a la guerra, la mujer comenzó una relación de amistad con un hombre de nombre Deraman.
Los ciudadanos, envidiosos de su hermosura, comenzaron a sembrar el rumor de que engañaba a su esposo y la acusaron de adulterio. Por tal motivo, fue condenada a muerte.
Se dice que con su último aliento, maldijo a la isla de Langkawi por siete generaciones de mala suerte. Y de su cuerpo salió sangre blanca, símbolo de su inocencia.
Afortunadamente, ya transcurrió ese período y la maldición se terminó.
Como símbolo que recuerda lo que vivió Mashuri, se suelen encender siete velas y luego arrojar una flor al río o mar, y pedir un deseo, que -aseguran- se cumplirá.