fbpx
10/08/20   |   Viajes

Chile: el país con la mayor cantidad de volcanes activos de América

Además, tiene el volcán activo más alto del planeta. Un fotógrafo argentino los recorrió en detalle y aquí compartimos algunas de sus imágenes

Conocedores.com Redacción
Conocedores.com

Chile es una tierra de contrastes y de paisajes soñados. Desde las fantásticas Torres del Paine en el sur hasta el Desierto de Atacama en el norte, también es el país con la mayor cantidad de volcanes activos de América, lo que lo convierte en un destino más que atractivo.

Quien sabe mucho de esto es el fotógrafo argentino Diego Spatafore, quien se dedicó, casi exclusivamente, a la fotografía de volcanes. La exploración de estos gigantes es su pasión y la razón por la que vuela en helicópteros para ver de cerca los increíbles cráteres de estos tremendos macizos, práctica que comenzó el año 2007, mientras estaba en sur de Chile.

Le tocó vivir la erupción del volcán Llaima el año 2008 y eso dejó una profunda huella en su vida: “Ahí fue cuando empecé esta incomprendida pasión por los volcanes. Para mí, ellos son el inicio de la vida y uno de los mayores espectáculos que nos brinda la naturaleza.”

«De todos los miles de volcanes chilenos hay algunos que son parte esencial de nuestra historia, ya sea por sus erupciones, herencia geológica o significado en nuestra cultura indígena. Estos, además de ser los más visitados de Chile, son perfectos para la fotografía, como Diego nos cuenta: “Sin lugar a duda, el más simbólico de Chile, es el Villarrica, unos de los siete volcanes del mundo que tiene un pozo de lava activo que puede ser visible desde su cráter. También me gustan mucho el Sollipulli, el Puntiagudo y el Corcovado, que tienen una gran belleza.”, comenta Diego.

Su gran pasión y conocimientos se reflejan en sus imágenes, las que plasmó en varios libros, incluyendo su último: Terra Volcano. En este libro se puede recorrer el sur de Chile a través de sus increíbles postales, las que dibujan un relato único de nuestra geografía volcánica, incluyendo al Llaima, Villarrica, Caulle, Puntiagudo, Osorno y Calbuco.

“Chile es uno de los países con volcanes más activos del mundo después de Indonesia y tiene los dos más activos de Sudamérica: el Llaima y el Villarrica. La creación del geoparque Kutralkura en la Araucanía y su reconocimiento por parte de la UNESCO encaminan a Chile a liderar el turismo geológico a nivel mundial”, explicó el fotógrafo.

Por último, esta “locura” que le provocan los volcanes, lo llevó a ser testigo de diversas erupciones. “He tenido la fortuna de ver y capturar las erupciones del Llaima 2008 y 2009, Caulle 2011, Copahue 2014, Villarrica y Calbuco el 2015 y el año pasado la del volcán Chillán.”

El Extremo Norte: Guallatiri

Los lugareños lo conocen también como Huallatiri, Huallatire, Guallatire o Punata, y es un volcán milenario, cerca de la frontera con Bolivia, al extremo sudoeste de una cadena volcánica llamada Nevados de Quimsachata.

Con 6.063 metros sobre el nivel del mar, no está lejos del pueblo del mismo nombre, Guallatire, una localidad prehispánica con estrechas callejuelas donde llama la atención la iglesia del siglo XVII orientada en dirección al volcán, rodeada de un muro y que tiene un precioso campanario de pináculos en las esquinas, todo pintado de cal blanca.

Además de este magnífico volcán, dentro del territorio de Guallatire, cerca del caserío de Pisarata, se encuentran las ruinas de un trapiche (molino) colonial, que funcionaba para el lavadero de oro.

Parinacota: uno de los Dioses de los Payachatas

El volcán Parinacota conforma junto a su hermano, el Pomerape, los Nevados de Payachatas. “Dioses” ambos, según la mitología de los habitantes altiplánicos, el Parinacota es el hermano mayor, con 6.342 metros de altitud, y es una de las imágenes típicas del desierto de Atacama.

Desde el pueblo de Parinacota, la mejor manera de disfrutar la naturaleza es haciendo trekking. En el camino, el lago Chungará (a 4.500 metros de altitud, uno de los más altos del mundo) nos maravilla con su escasa pero particular fauna de chinchillas, vizcachas, vicuñas y flamencos rosados que colorean el lago con sus preciosos plumajes.

Para llegar a la cumbre del Parinacota, es necesario ascender por un glaciar con fuertes pendientes que comienza en los 5.200 metros, lo que lo hace un destino solo para excursionistas experimentados y bien equipados.

Quienes llegan a su cumbre, son premiados con la vista de un cráter de 300 metros de diámetro, cuya última erupción se calcula fue hace alrededor de 160 siglos, cubriendo los alrededores con lava y cenizas en una vastísima extensión.

El volcán activo más alto del planeta: Ojos del Salado

El volcán más alto de la Tierra, medido desde el nivel del mar hasta la cumbre o cráter es el Nevado Ojos del Salado.

Se considera activo, a pesar de no registrar erupciones en tiempos históricos. Su actividad se verifica, sin embargo, en las frecuentes fumarolas que vemos aparecer en los alrededores de su cumbre.

Con 6.893 metros sobre el nivel del mar, es el vecino mayor de una serie de montañas y volcanes que superan los 6.000 metros en esta, una de las regiones más inexploradas, agrestes y solitarias de la Cordillera de Los Andes chilena.

El Nevado Ojos del Salado es uno de los mejores sitios en Chile para el montañismo. Su ascenso es meta para escaladores de todo el mundo que lo han visitado año a año durante la temporada de ascenso (noviembre a marzo).

Hay diversas formas de hacer excursiones cuando el tiempo lo permita, las cuales pueden tomar hasta 8 días. Dos refugios, el primero ubicado a los 5.100 metros y el segundo a los 5.750 metros, facilitan un poco el difícil ascenso a los más aventureros.

Lonquimay: El Pequeño Gran Volcán

Comparativamente, quizás el Lonquimay (“bosque tupido”, en lengua mapuche) es el menor de los volcanes de los que venimos hablado, y, sin embargo, ¡su última erupción se prolongó por más de un año, entre 1988 y 1989!

El Lonquimay, ubicado en la hermosa Reserva Nacional Malalcahuello, tiene un hermano mayor: el Tolhuaca, que con sus laderas escarpadas contrasta con el Lonquimay.

El paisaje en sus alrededores es increíble: luego de un frondoso y original bosque de araucarias, abruptamente la vegetación da lugar a un paisaje lunar de cenizas y roca, que recuerda la más reciente erupción.

Un gran mirador ofrece una vista sobrecogedora de la cumbre y del cráter lateral que emergió luego de esta erupción, el día 25 de diciembre de 1988, fecha que dio nombre al “recién nacido” cráter Navidad.

Desde el mirador y sus alrededores se dibujan en el horizonte otros volcanes que recuerdan el emplazamiento de esta región, en una zona privilegiada y conmovedora.

Las cenizas y piedras volcánicas de distintas densidades que cubrieron las laderas no han acabado con la vida: entre las piedras emergen victoriosas numerosas y diminutas flores rebeldes y resistentes como la naturaleza misma.

Fotografía
Cortesía www.instagram.com/spataforediego/

Más por conocer

Close