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Cinco propuestas imperdibles para una estadía express en Estambul

Por Juan Chiummiento

6 de octubre de 2017

Cómo aprovechar al máximo nuestro tiempo en la ciudad más grande de Turquía

Estambul no es una ciudad que se pueda recorrer en poco tiempo. Muy por el contrario, una semana es la estadía mínima para hacerse una idea general del sitio que supo ser capital de dos de los imperios más grandes en la historia mundial, el Romano y el Otomano.

Más allá de ello, lo cierto es que muchos viajeros sólo pasan allí un par de días, en parte gracias a las conexiones aéreas que ofrece Turkish Airlines.

Por ello, es importante que el tiempo en Estambul sea aprovechado a la perfección. En #CONOCEDORES, elaboramos un listado de cinco atracciones imprescindibles que pueden ser recorridas en una sola jornada, todas en un radio de 100 metros a la redonda.

Hagia Sofía

Es sin dudas es el mejor lugar para rastrear las huellas de romanos y otomanos. Se trata de una mole de 7.500 metros cuadrados que hoy es un museo, aunque nació como Iglesia en el siglo IV y fue mezquita en tiempo de los sultanes. El sitio, que hoy es la atracción turística más visitada de Turquía, fue por más de mil años la catedral más grande del mundo. Su inmensidad se percibe tanto desde fuera como desde dentro, aunque solamente ingresando se toma real conciencia de sus enormes dimensiones.

Palacio Topkapi

Detrás de Hagia Sofía se encuentra el sitio que supo ser utilizado como residencia real del Imperio Otomano hasta el siglo XIX. La visita completa puede extenderse hasta por 4 horas y servirá para adentrarse en la vida de los sultanes, los cuales dominaron gran parte del mundo por casi 500 años. Desde armas hasta utensilios de cocina, el completo museo guarda también reliquias de las distintas religiones.

Mezquita Azul

Siguiendo por la ruta del Imperio Otomano, el otro punto obligado es la Mezquita del Sultán Ahmed, conocida como la mezquita azul por el color que predomina en el interior. Su belleza impacta desde todos los ángulos, aunque vale la pena reservarse una noche para observarla iluminada desde fuera. Una curiosidad: en el patio interno se despliegan una serie de afiches sobre la religión musulmana.

Hipódromo Romano

Sobre uno de los costados de la mezquita azul se ubica el terreno donde antiguamente se erigía el complejo hípico que supo captar la atención de la comunidad local. Aunque actualmente sólo sobreviven dos columnas y algunos cimientos del edificio original, vale la pena pararse en cualquier punto e imaginarse cómo era la vida allí hace nada más que 15 siglos.

Cisterna Basílica

La última visita obligada dentro la constituye esta singular construcción, erigida en los tiempos del Emperador Justiniano como reservorio de agua. El lugar cuenta con una superficie de 9.800 metros cuadrados y está sostenido por 336 columnas. La húmeda recorrida no se extiende por más de 20 minutos, pero es uno de los imperdibles de la ciudad