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Cuatro imperdibles fiestas en Brasil

Conocedores.com

16 de julio de 2019

El país de Sudamérica muestra todo su esplendor en coloridas jornadas que muestran el espíritu de su población

Quién dudaría en afirmar que Brasil es un país que vive de fiesta. Su extenso territorio es rico en expresiones folclóricas, tradiciones y celebraciones de las más diversas.

Sin dudas lo que une a todo el pueblo brasileño es la tenaz voluntad de celebrar, bailar, cantar y escapar de la realidad cotidiana inventando fiestas. Participar de alguna de ellas es una experiencia inolvidable para el turista y una manera única de conocer desde adentro la rica cultura de Brasil.

Para tener en cuenta a la hora de planificar un futuro viaje, desde #CONOCEDORES elaboramos un listado con las cuatro principales festividades de Brasil

1. Lavagem Do Bonfin (Salvador / segundo jueves de enero)

Este festejo es uno de los más típicos del país y se considera que abre el ciclo de festividades bahianas que dura todo el verano. Se trata del lavado de la Iglesia de Nosso Senhor do Bonfim, de la que provienen las cintitas de colores que ya se han vuelto un símbolo de la ciudad en el mundo.

Tradicionalmente la fiesta incluye una larga procesión que comienza por la mañana en el centro de la ciudad, en la Iglesia de Conceição da Praia, y recorre los ocho kilómetros que la separan de la “colina sagrada” sobre la que se encuentra Bonfim.

Las bahianas, con sus mejores trajes de encaje blanco, los caminan entonando cánticos tradicionales y llevando vasijas de agua perfumada con flores blancas.

Se trata de una celebración sincrética, que tuvo su origen en 1773, y une el culto al santo católico con el homenaje a Oxalá, el mayor de los orixás para el candomblé de matriz africana.

El Lavado de Bonfim es Patrimonio Inmaterial de Brasil y reúne a unas 800 mil personas cada año.

2. Carnaval (Todo el país / Febrero o marzo)

Es sin dudas la fiesta popular más importante de Brasil. Celebrado oficialmente durante cuatro días, se extiende en realidad por mucho más tiempo y toma diferentes formas en las distintas localidades del país.

La modalidad más conocida es el impactante desfile de las escolas de samba en Río de Janeiro, que compiten por presentar los trajes más originales, las carrozas más lujosas, la mejor historia y el samba más pegadizo. Una competencia similar, aunque en menor escala, se repite en San Pablo.

En Salvador, la marca distintiva son los “trios eletricos” –enormes camiones con equipos de sonido que hacen las veces de escenarios móviles y se desplazan por diferentes circuitos llevando a las mejores bandas y cantantes locales– seguidos por la multitud que baila sin descanso día y noche.

En Pernambuco, tanto en su capital Recife como en la vecina Olinda, los ritmos que mandan son el frevo (frenética danza que se baila con los típicos paraguas de colores) y el maracatú (formada por grupos que representan a diversos personajes de la tradición afro-brasileña en un original y rico desfile).

Sin dudas, en cualquier localidad brasileña, por más pequeña que sea, el carnaval tendrá alguna celebración especial con música, gente disfrazada y la invitación a dejar de lado cualquier prejuicio para disfrutar sin límites por algunos días.

3. Fiestas Juninas (Todo el país / Junio)

Menos conocidas a nivel internacional, estas jornadas son la segunda celebración popular más importante de Brasil después del carnaval. Originadas en la región nordeste en homenaje a San Antonio, San Juan y San Pedro, se emparentan con la celebración del solsticio de verano del hemisferio norte, y pronto se extendieron a todo el territorio de Brasil.

Con una fuerte impronta rural, incluyen fogones, comida típica a base de maíz, maní y arroz; y hasta cachaça caliente y especiada. Sombreros de paja, camisas a cuadros y banderines de colores completan la puesta en escena.

Es infaltable la quadrilha, con origen en antiguas danzas rurales francesas, que se baila en grupos formando rondas, filas y diferentes figuras que se anuncian a viva voz.

El otro ritmo que manda es el forró, a cargo de orquestas que incluyen acordeón, bombo y triángulo; y que se baila en parejas, con los torsos bien pegados y las piernas entrelazadas.

Caruarú (Pernambuco) y Campina Grande (Paraíba) son dos de las ciudades que se disputan la celebración de la mayor fiesta junina.

4. Festival folclórico de Parintins (Amazonas / Último fin de semana de junio)

A 420 kilómetros de Manaos, en plena selva amazónica, se realiza cada año la fiesta del Boi-bumbá. Sus orígenes se remontan a la década del 60 y consiste en la competencia entre dos grupos folclóricos identificados con dos bueyes: los seguidores del “boi Garantido” y los del “boi Caprichoso”. Cada grupo tiene más de 3.000 integrantes que desfilan durante dos horas y media cada noche.

Las presentaciones se extienden durante tres jornadas y en ellas se exponen temáticas regionales como leyendas, rituales indígenas y costumbres de los habitantes del litoral amazónico, con una fuerte presencia de la conservación del medio ambiente a través de disfraces y puestas en escena.

Durante las presentaciones, un jurado evalúa 21 puntos, entre los que se encuentran coreografía, música y apoyo popular. La competencia ocurre en el estadio conocido como Bumbódromo (Centro Cultural y Deportivo Amazonino Mendes), con forma de cabeza de buey estilizada y capacidad para más de 35 mil personas.

El Festival de Parintins es considerado el mayor espectáculo de ópera a cielo abierto de América Latina y el mayor de folklore del mundo.