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06/01/20   |   Viajes

Las mejores cosas para hacer en Ushuaia, por tierra, agua y aire

Este destino de la Patagonia argentina tiene desde un recorrido por el Parque Nacional Tierra del Fuego, a tours en barcos, tren o helicóptero

Guido Piotrkowski Redacción
Guido Piotrkowski

Este destino es famoso por tener las cuatro estaciones en el mismo día: el sol y la lluvia, el viento y la nieve se alternan sin previo aviso; el tiempo es impredecible en el fin del mundo. La ciudad más austral del planeta ofrece alternativas para todos los climas y todos los gustos, y resulta ideal para viajar durante la primavera y el verano. Desde un recorrido por el Parque Nacional Tierra del Fuego, a excursiones embarcadas, paseos en tren y sobrevuelo en helicópteros. Por eso, en #Conocedores presentamos las mejores cosas para hacer en Ushuaia, por tierra, agua y aire.

Tierra

Si el clima es benevolente, resulta ideal para recorrer el Parque Nacional Tierra del Fuego, que ocupa 63 mil hectáreas y fue creado en 1960. Se puede transitar en auto y llegar así hasta la famosa Bahia Lapataia, donde hay una pasarela con vista al final de la Ruta Panamericana, que llega hasta Alaska.

Dentro del parque hay opciones para hacer treking, bicicleta, navegar y acampar también. Otra forma de recorrerlo y conocer un poco de historia es a bordo del Tren del Fin del Mundo, un pequeño convoy que emula el recorrido en la época en que existía aquí la Cárcel del Fin del Mundo -que se puede visitar en la ciudad, cuando los presidiarios venían en busca de leña. Durante el trayecto se va narrando la historia del tren y la cárcel.

www.parquesnacionales.gob.ar

Como en Londres

El paseo a bordo del Double Decker bus (típico ómnibus inglés de dos pisos) es la mejor manera de echar un vistazo general de Ushuaia y meterse en la corta pero rica historia de la única ciudad argentina que está del otro lado de la cordillera de los Andes. El city tour parte frente a la oficina de turismo, en la calle San Martín, y finaliza su recorrido en la puerta del Museo del Presidio. Señala los lugares emblemáticos y narra en tono didáctico los relatos más interesantes de esta pequeña urbe construida con el sudor de los presos enviados aquí a partir de 1896 para cumplir sus condenas y colonizar este sitio inhóspito.

Museos

Hay varios museos y tres que resultan indispensables visitar. El Museo del Presidio (que junto al Marítimo forman parte del mismo complejo), el del Fin del Mundo y el Yámana. El Museo del Presidio es un clásico, el más renombrado y el que sirve para entender mejor la historia local: fue la piedra fundamental para poblar estos pagos. Porque cuando no había nadie aquí y la idea de construir una prisión en la Isla de los Estados quedó trunca, erigieron esta cárcel, que fue conocida por albergar presos “ilustres” como el anarquista ruso Simón Radowinsky -condenado por el atentado al jefe de policía Ramón Falcón-; o el asesino serial conocido como el “Petiso Orejudo”. El edificio conserva algunas de sus partes intactas, como el Pabellón Histórico, y sectores restaurados, con estatuas de los reclusos dentro de sus celdas.

El Museo del Fin del Mundo fue el primero de Tierra del Fuego. Creado en 1979, resume la historia de la provincia, en una sala con vitrinas dedicadas a los nativos fueguinos, los exploradores, personalidades vinculadas a la historia local, testimonios de antiguos naufragios y una impresionante colección de aves taxidermizadas, que cuenta con 96 especies embalsamadas de las 198 que se pueden encontrar en el territorio fueguino.

Por su parte, el Museo Yamana, cuenta la historia de estos indígenas, originarios de la zona, a través de maquetas a escala. Nómadas, vivían temporariamente en chozas de troncos y ramas y se desplazaban en canoas dentro de las que hacían fogatas para calentarse. Cazaban lobos marinos cuya piel utilizaban para vestirse, y aprovechaban la carne y el aceite de las ballenas encalladas, con la que se embadurnaban para paliar el frío. Las mujeres se encargaban de bucear desnudas en las gélidas aguas, en busca de moluscos para alimentarse.

Ya no quedan yámanas: las epidemias que trajeron los colonos, los ejercicios de tiro de los exploradores y el envenenamiento de los loberos para explotación de esta especie, acabaron con ellos.

4×4

Partiendo desde el centro de la ciudad al amanecer, la primera parada es en mirador del Valle del Carbajal. Desde acá se pueden avistar tres glaciares colgantes: el Beban, el Ojo del Albino y el Alvear. Debajo, se extiende un turbal. La turba es una especie de musgo que crece con la descomposición orgánica en clima húmedo y frío. Ushuaia es el único lugar que está autorizado para trabajar con la turba en Tierra del Fuego, y este es el único que se puede explotar. El resto de los turbales están protegidos porque tiene un crecimiento muy lento, cada diez años. Si bien no se llega a extinguir, lleva mucho tiempo para volver a crecer. La turba se utiliza en Argentina para fabricar fertilizantes, mientras que en sitios como Escocia, se usa para la destilación del whisky.

Poco después se atraviesa el Paso Garibaldi, el cruce hacia otro lado de la cordillera, el paso de carretera cordillerano mas austral del mundo, que trepa a 450 metros sobre el nivel del mar en su punto más alto. Acá hay un mirador desde donde se aprecian el Lago Escondido y el Lago Fagnano.

Finalmente, el punto alto de la travesía es un bosque de lengas, cohiues y ñires por donde transita la camioneta Land Rover, atravesando a los saltos el camino embarrado, lleno de pozos y lagunas que le imprimen la dosis de adrenalina a la excursión. Un sendero semioculto en el bosque que ve la luz al desembocar en una playita de la costa de Lago Fagnano.

Agua

Las excursiones embarcadas que parten desde el puerto pasan por la isla de los Lobos, donde habita una colonia de lobos marinos en un promontorio rocoso. Luego por la isla Despard o de los Pájaros, el lugar donde anida el cormorán imperial y más adelante por la clásica postal fueguina: el famoso Faro Les Eclaireurs, que indica la entrada a la Bahía de Ushuaia. Atención: a no confundir con el faro del Fin del Mundo de Julio Verne, que está ubicado en La Isla de los Estados y es inaccesible.

La visita a la Estancia Harberton es una navegación de día completo. El lugar es propiedad de los descendientes de la familia de Thomas Bridges, que fue el primer misionero en llegar hasta aquí, quien aprendió el idioma yámana de los pobladores originarios y dejó un diccionario de la lengua autóctona. En el trayecto, se avistan colonias de lobos marinos y de cormoranes, y también se pasa por el faro.

Aire

Una buena opción y alternativa para conocer Ushuaia es sobrevolarla. La empresa Heliushuaia ofrece diversas alternativos de paseos. Los vuelos parten desde el antiguo aeropuerto, frente a la ciudad. El más corto, de unos quince minutos, sobrevuela el canal Beagle, desde donde se ve el Monte Susana. Más adelante, se ven el Glaciar Martial, y el monte Olivia, el más alto de la región. La excursión mas extensa entra en el Valle Carbajal para ver las turbas, la laguna Esmeralda y volver por el valle del río Encajonado. Pero antes aterriza en el Cerro Le`Cloche para llevarse en las retinas la mejor panorámica del fin del mundo.

Más información em www.tierradelfuego.org.ar

Informe y fotografía
Guido Piotrkowski

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