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¿Qué ciudades visitar en el norte de Turquía?

Por Juan Chiummiento

13 de agosto de 2017

Un recorrido por los principales centros turísticos de la región

Debido a que los principales compañías turísticas no la incluyen en sus paquetes, la región norte de Turquía es una de las más inexploradas del país.

Bañada por las aguas del Mar Negro, esta región ofrece exclusivos balnearios con agua cristalina, a los que suma un puñado de poblados donde puede contemplarse lo mejor de la cultura otomana.

De este a oeste, el recorrido empieza por la segunda ciudad más poblada del país, Trebisonda. Allí puede observarse una intensa actividad comercial, reflejada en sus transitadas calles peatonales.

El principal atractivo es el monasterio de Sumela, que cuelga de una montaña ubicada a tan solo 46 kilómetros del casco céntrico.

El camino se dirige luego hacia Amasya, una pintoresca localidad de 200 mil habitantes que vive a ambos lados del río Yesilirmark.

Habrá que pasar una noche aquí si se quiere contemplar el espectáculo que ofrecen las luces dispuestas en uno de los márgenes del río, al que se suman los dispositivos lumínicos instalados sobre una de las montañas del lugar. Muy recomendable.

Unos 160 kilómetros al norte se encuentra la ciudad de Sinop (foto principal), capital de la provincia homónima. Aquí se concentran las mejores playas del Mar Negro, incluida la de Karakum, de arena negra. Los locales gastronómicos emplazados sobre el frente costero serán una parada obligada: allí se podrá degustar lo mejor de la cocina local.

Siguiendo sobre la línea del Mar Negro, pero ya en el sector centro oeste del país, se llega hasta Amasra, un pequeño poblado que supo ser una antigua ciudad griega nombrada por Homero en La Ilíada. Con una playa y un centro a escala diminuta, puede ser un buen punto intermedio entre viaje y viaje.

Por último, la joya de la región: Safranbolu. Se trata de una auténtica ciudad museo, famosa por sus tradicionales mansiones otomanas de los siglos 18 y 19.

Con más de 1.500 inmuebles protegidos, el sitio fue declarado patrimonio histórico de la humanidad por la Unesco en 1994.

Conviene dedicarle al menos dos días a Safranbolu, para poder caminar a paso lento en las laberínticas calles peatonales de su centor histórico, donde pueden probarse los lokums de azafran, el típico dulce local.