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09/03/20   |   Viajes

Seis pueblos y tres cerros para visitar en la Quebrada de Humahuaca

Es uno de los destinos más atractivos de Argentina, con una gastronomía increíble y paisajes que asombran. ¿Qué comer y qué lugares conocer?

Guido Piotrkowski Redacción
Guido Piotrkowski

La Quebrada de Humahuaca, en el noroeste de Argentina, es uno de los sitios con mayor herencia cultural país. Es una región que celebra como ninguna otra, donde se come rico y donde los pueblos abren paso a paisajes de ensueño que vale la pena recorrer.

Procesiones. Ritos y costumbres. La Pachamama y el carnaval. Cerros deslumbrantes, pueblos apacibles, cementerios de colores. Empanadas. Locro, humitas y tamales. Queso de cabra y papin andino, carne de llama y de cordero. Quinoa.

La Quebrada de Humahuaca es un tajo en la tierra, un surco entre los cerros en cuyas laderas se alzan pueblitos encantadores donde perduran tradiciones ancestrales.

Es uno de los rincones que más celebra en Argentina: aquí se rinde culto a la tierra en vistosas fiestas populares: desde el enero tilcareño – un festival de música folklórica- a los carnavales; la procesión al Abra de Punta Corral en Semana Santa, la fiesta de la Pachamama en agosto y el Día de los Muertos en noviembre.

Esta región del norte argentino, ubicada a 2500 metros de altura, se ganó el título de Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco en el año 2001 a fuerza de belleza natural y una riquísima herencia cultural. Es una región que atrae al viajero con su geografía de naturaleza indómita, que se vislumbra en cerros labrados por la erosión y pintados por la fuerza de los minerales, en su exquisita gastronomía regional, en sus pobladores, de paso cansino y cosmovisión ancestral.

Gente sencilla y amable que rinde culto a la tierra, que atesora ritos y costumbres, celebrando en coloridas fiestas populares, donde se festeja a pura chicha, copla y carnavalito.

La Quebrada de Humahuaca es una ristra de pueblos pintorescos a la vera de la Ruta 9, enmarcados en cerros de colores impactantes y surcados por ríos que suben y bajan al ritmo de las lluvias.

La Quebrada es un sitio ideal para visitar en familia, pero es también un destino de aventuras, con muchas caminatas para disfrutar en los alrededores de los pueblos y excursiones en Caravanas de Llamas que se adentran en la montaña por uno o varios dias.

Por aquí, el sol brilla todos todo el año. El clima durante el día es agradable, pero en invierno, por las noches, la temperatura baja considerablemente, y en verano, durante el día, hace mucho calor.

Volcán, Tumbaya y Maimará

Volcán es el primer poblado al que se accede viniendo desde la ciudad de San Salvador de Jujuy, capital de la provincia. Se trata de un pequeño paraje de mil habitantes considerado el «Pórtico de entrada» a la Quebrada de Humahuaca. Aquí podemos encontrar la “Feria Campesina de Quebrada y Puna”, donde los lugareños exhiben sus artesanías en cuero, madera, tejidos, telares, alfarería.

Al lado está el viejo casco de la estación ferroviaria, construida en 1905. Como el tren ya no funciona, el sitio fue reciclado y transformado en un centro de interpretación.

Pocos kilómetros después aparece Tumbaya, donde vale la pena detenerse a visitar la Iglesia, que conserva pinturas de la escuela Cuzqueña y piezas de orfebrería. Más adelante, un colorido cementerio a un lado de la ruta indica la entrada a Maimará.

Este es uno de los camposantos mas llamativos de la región, con bóvedas repletas de ofrendas y flores naturales que “duran toda una muerte”, sujetas a un proceso de disecación natural que siempre las hace ver como nuevas.

Desde aquí, se obtiene una gran panorámica de la «Paleta del Pintor», una de las clásicas formaciones de cerros multicolor que abundan en la zona, por el efecto de la gran cantidad de minerales que contienen las montañas. De Maimará hay que visitar la Iglesia, pasearse por los campos de flores, que florecen en verano argentino y conocer los viñedos de la bodega Fernando Dupont.

Purmamarca, Tilcara y Humahuaca

Estos tres pueblos son los más visitados de la Quebrada, y los más indicados para alojarse. Hay gran variedad de hospedajes y restaurantes para todos los presupuestos. En Purmamarca despunta el célebre Cerro de los Siete Colores, la postal humahuaqueña. La vida aquí gira en torno de la plaza, la feria de artesanías y la Iglesia. El Paseo de los Colorados es un circuito de con sorprendentes geoformas que se puede hacer por cuenta propia, a pie o en auto.

Más adelante, el Pucará de Tilcara da la bienvenida a uno los parajes más visitados y pintorescos de la región. Se trata de una antigua fortaleza que albergaba viviendas, corrales y santuarios.

La vida en Tilcara también gira alrededor de la plaza y su feria de artesanos, y por las noches es uno de los pueblos mas entretenidos para quienes gusten de salir a tomar un vino tinto y deleitarse con música folklórica argentina en vivo.

La Garganta del Diablo es una preciosa cascada a la que se llega andando en una agradable caminata de una hora, partiendo desde la plaza del centro de Tilcara. Si las lluvias son generosas, el agua cae con fuerza demoledora, ideal para aplacar el calor que azota estas tierras durante el día, sobre todo en verano.

La última parada es Humahuaca, el poblado más grande de la región. Las callejuelas del centro están llenas de restaurantes con delicias locales y tiendas que venden recuerdos. En la plaza principal, frente a la iglesia, está el Monumento a los Héroes de la Independencia, un icono de la región. Y a 25 kilómetros, por un sinuoso y angosto camino de ripio, se llega las Serranías del Hornocal, el más el mas colorido y espectacular de todos los de la región.

Informe y fotografía
Guido Piotrkowski

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