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19/11/20   |   Viajes

Turismo en Argentina: ¿qué hacer en los Esteros del Ibera?

Tierra de naturaleza desmesurada, es uno de los sitios preferidos por los avistadores de aves, fotógrafos de flora y fauna, y científicos de todo el mundo

Guido Piotrkowski Redacción
Guido Piotrkowski

Los Esteros del Iberá o aguas que brillan en guaraní, abarcan 1.300.000 hectáreas que forman el segundo humedal más grande de Latinoamérica, después del Pantanal, en Brasil. El Iberá es, también, uno de los reservorios de agua dulce más grandes del planeta: por aquí abajo pasa el acuífero guaraní, que se extiende también por Brasil, Paraguay y Uruguay.

La Reserva Provincial Iberá, creada en 1983, tiene varios portales de acceso desparramados por este terreno que ocupa el catorce por ciento de la provincia de Corrientes. Del más del millón de hectáreas, 158.800 forman parte del Parque Nacional Iberá, creado en 2018.

Por acá hay mas de sesenta lagunas y una variedad de fauna descomunal: 40 especies de anfibios, 1250 de peces y 60 de mamíferos, 350 variedades de aves, 60 de reptiles y 25 clases de mariposas; además de 1400 plantas diferentes. Yacarés, carpinchos, ciervos de los pantanos, corzuelas, monos carayá, yararás, el exótico aguará guazú y el tapir. Garzas varias, cigüeña americana, chajá, jabirú. Cientos de pajaritos como el martín pescador, el ipacáa o el yetapá habitan este vergel.

TRASLADOS Y ACCESOS

Para viajar por el Iberá se necesita tiempo y paciencia: su geografía húmeda está surcada por caminos de ripio que suelen anegarse cuando llueve. Por eso, y para no atropellar a los cientos de miles de carpinchos que, impávidos, se recuestan en el camino, hay que andar lento. Pero los traslados son aquí parte esencial del ecotrip, cualquier animal, hasta los más esquivos como los armadillos o corzuelas, puede aparecerse en el momento menos esperado a la vera del camino.

Para entender el Iberá, hay que tener un buen mapa a mano, que ayude a entender la complejidad del terreno y sus tierras, los acceso públicos y privados, las tierras fiscales, las de CLT (Consrvation Land Trust) parques nacionales y provinciales y las estancias ganaderas. Una visión imprescindible para comprender el entramado de esta región de lodo, agua y pajonales.

Iberá tiene varios portales de acceso desparramados del sur a norte y de este a oeste de este terreno fangoso. Todos los accesos al Parque Nacional son libres y gratuitos, y se recomienda siempre antes de ingresar contactarse con las oficinas de informes turísticos de cada localidad de referencia.

COLONIA CARLOS PELLEGRINI

La puerta de entrada más conocida de la región es el Portal Laguna Iberá, en este pueblo ubicado sobre la margen este del bañado. La laguna, que tiene catorce kilómetros de largo, resulta unos de los mejores sitios para el avistaje de fauna, que aquí está, literalmente, al alcance de la mano. Para navegar hay que contratar una excursión que en general viene con el paquete de la posada incluida. Los guías deben sacan turno anticipado en la seccional de Guardaparques, como resultado de una medida para reducir el impacto ambiental. Solo se permiten seis lanchas navegando a la vez, en cada uno de los turnos de dos horas, por cada uno de los tres circuitos que existen. Los mejores horarios son al alba y al atardecer, cuando el calor amaina y los animales salen de sus escondrijos.

EL SOCORRO

La Estancia Rincón del Socorro es propiedad de la Reserva Iberá de la Fundación CLT (Conservation Land Trust Fund). Son 13.000 hectáreas ubicadas a ochenta kilómetros al norte de la ciudad de Mercedes. Este es el ancla turística de la ONG que trabaja en tres ejes: parques, turismo y conservación. Acá se organizan cabalgatas, caminatas y travesías en bicicleta que atraviesan pastizales, arroyos, lagos y montes hasta la costa del estero; safaris diurnos y nocturnos. El Socorro es también una buena alternativa para conocer el trabajo de restauración del ecosistema llevado adelante por la CLT. Se trata de reinsertar especies nativas extintas o en vía de, como el oso hormiguero, el venado de las pampas, el pecarí, el tapir o el yaguareté.

CONCEPCIÓN DE YAGUARETÉ CORÁ

Esta ciudad-pueblo de cuatro mil habitantes es profundamente devota: muchas de las casas tienen capillas dedicadas a los numerosos santos populares y vírgenes de la región. Concepción tiene cuatro museos y además, cada primer fin de semana de mayo, se celebra la Fiesta del Peón Rural. La excursión más buscada emula la tradición local de navegar por los esteros en una canoa cinchada a caballo, el medio de transporte que usan los isleños para trasladarse esteros adentro. Se parte desde Puerto Felipe, un paraje ubicado a una hora de Concepción, y se navega el arroyo Carambolita, guiados por baqueanos que viven en las islas, estero adentro, donde hay refugios a la usanza con chozas en las que se puede pernoctar.

DOUGLAS TOMPKINS

Para comprender el Iberá, tal como lo encontramos hoy, hay que enterarse quien fue Douglas Tompkins, el magnate conservacionista que dejó sus empresas y puso su fortuna al servicio de la causa. Un filántropo que fue muy resistido cuando llegó al gran pantanal argentino, pero que hoy, a más de una década de su desembarco y casi cinco años de muerte accidental mientras practicaba kayakismo en un gélido lago patagónico, es venerado por buena parte de la población local. A Tompkins le agradecen por generar fuentes de trabajo y por su inagotable labor al frente de la ONG Conservation Land Trust Fund que fue, es, y será fundamental para el desarrollo sustentable del Iberá.

Informe y fotografía
Guido Piotrkowski

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