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Visitar Chiloé en un viaje de tres días: las mejores cosas para hacer
21/09/19   |   Viajes

Visitar Chiloé en un viaje de tres días: las mejores cosas para hacer

Sus lagos, lagunas y ríos, la gran cantidad de bosques y un clima templado, lo hacen un destino imperdible. Un repaso por lo mejor para hacer

Conocedores.com Redacción
Conocedores.com

La Isla de Chiloé, en Chile, forma parte de un archipiélago con varias otras islas, algunas habitadas y otras no. Una actividad imperdible en este destino es conocer sus famosas iglesias de madera, que fueron declaradas por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Sus lagos, lagunas y ríos, la gran cantidad de bosques y un clima templado lluvioso marcado por la neblina y fuertes vientos, hacen que este archipiélago del sur del mundo reúna todas las condiciones para estimular a sus habitantes a mantener vivas las creencias de antaño.

En las lluviosas noches de invierno, los habitantes de Chiloé, realizan cada año una tradición obligatoria. Se sientan alrededor de una chimenea y comienzan a narrar a los niños o forasteros las distintas creencias que conforman la mitología local, las que caracterizan y le dan identidad propia a esta mágica tierra.

En #Conocedores, les proponemos un itinerario de tres días para visitar Chiloé:

DIA 1: Castro y sus principales atractivos

Una de las cosas para hacer es ver desde su costanera, las especiales construcciones arquitectónicas conocidas como palafitos, las cuales son utilizadas como viviendas, hostales y restaurantes con fachadas de diferentes colores, que definen la personalidad de esta isla.

Ya en el centro de la ciudad se puede recorrer su mercado de artesanías locales donde probar mermeladas y dulces caseros, comprar souvenirs y conocer la idiosincrasia chilota. Pero la principal atracción de Castro, sin duda, es su rica gastronomía.

Mariscos, algas y pescados, como el salmón, destacan en conjunto con las más diversas especies de papas.

Una gran recomendación es acercarse a la hermosa iglesia de San Francisco de Castro. Desde los inicios de las misiones católicas, esta ciudad fue uno de los principales puntos elegidos para organizar la evangelización de las comunidades originarias en el archipiélago de Chiloé.

Es por ello, que en toda la isla las primeras iglesias católicas fueron testigos de la formación de las localidades actuales. San Francisco y su imponente fachada amarilla, es una de sus representantes que no sólo preserva su magnífico edificio, sino que también refleja el paso de los misioneros católicos por la región.

Este templo, que se encuentra frente a la plaza, fue declarado Monumento Nacional en 1979 y Patrimonio de la Humanidad por Unesco en el año 2000, reconocimientos para una iglesia cuya historia vale la pena conocer.

DIA 2: trekking al Parque Nacional Chiloé y muelle de las Almas

El Parque Nacional de Chiloé es un destino inolvidable. Se puede caminar por su sendero principal, apto para todo público -incluso para personas con movilidad reducida-, y continuar un trekking hacia el misterioso Muelle de las Almas. Un mágico muelle de madera construido sobre un acantilado donde, según cuenta la leyenda, se escuchan los lamentos y súplicas de las almas en pena que esperan al balsero Tempilkahue para que las lleve al descanso eterno.

En el recorrido predomina la selva valdiviana con un denso bosque formado por árboles siempre verdes, arbustos y plantas trepadoras.

Los lugares más atractivos del parque son el sector Chanquín, donde está el lago Cucao y las dunas litorales que tienen varios kilómetros de extensión; la desembocadura del río Abtao y su gran diversidad de vegetación; la isla Metalqui con su colonia de lobos marinos; el lago Huelde, de fácil acceso; y el sector Cole-Cole, al norte de la Punta Huentemó, donde hay una playa apta para la pesca, caminatas y paseos a caballo.

DIA 3: Isla Quimchao y la feria artesanal de Dalcahue

Por la mañana del tercer y último día del viaje por la isla de Chiloé es una gran opción dirigirse al transbordador que nos llevará a la segunda isla más grande del archipiélago, la Isla Quimchao.

En este destino hay varios pueblitos diferentes, entre ellos Chullec que destaca por su inigualable silencio; Achao, lugar donde se encuentra la iglesia de madera más grande de las islas y Curaco de Velez donde está la iglesia más vieja.

Se puede terminar el día en Dalcahue, tierra habitada por los pueblos huilliches y chonos antes de la llegada de los españoles. Ubicada a tan solo 25 kilómetros de Castro, esta pequeña ciudad es encantadora y a los viajeros se les recomienda visitar su pequeña Plaza de Armas y caminar por su costanera para conocer sus lugares más emblemáticos.

Entre ellos, destaca la iglesia Nuestra Señora de los Dolores construida en 1849 y declarada Patrimonio de la Humanidad. Su torre, de 26 metros, no tiene competencia con las casas y edificios que la rodean por lo que puede ser apreciada casi desde cualquier punto cercano.

Una de las cosas más interesantes que hacer en este poblado es visitar la feria artesanal en Dalcahue. Dos veces por semana los artesanos de todas las islas vienen en barco a Dalcahue para vender sus productos. La marea en Chiloé varía muchísimo, y cuando es baja en los muelles se ven barcos apoyados en la arena que esperan la marea alta para poder salir al mar.

Fotografía
Cortesía Chile.travel

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