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08/02/21   |   Viajes

1828 Smart Hotel Buenos Aires: un hotel boutique distinto en Palermo Soho

Desde sus habitaciones elegantes y refinadas, a su patio central con una piscina de borde infinito, todo está pensado para hacernos disfrutar

Norberto Sica Redacción
Norberto Sica

El Fray Justo Santa María de Oro fue un religioso y político, que en 1815, tras ser elegido diputado al Congreso de Tucumán, impulsó la declaración de la Independencia de Argentina. Una de sus frases más recordadas es «hay que consultar a los pueblos». Luego, en 1828, regresó a la diócesis de San Juan de Cuyo, mejoró las escuelas religiosas de la ciudad y fundó una para mujeres. Es justamente en el 1828 de la calle Fray Justo San María de Oro, donde se levanta el exclusivo, elegante y amigable 1828 Smart Hotel.

Formando parte de la colección global Condé Nast Johansens, que distingue a los hoteles de lujo independientes, más destacados del mundo, por su singularidad y excelencia, 1828 sobresale entre los establecimientos boutique de Buenos Aires y el barrio de Palermo Soho.

 

Al ingresar nos recibirá un lobby que combina la apariencia de un amplio living con un llamativo y atractivo piano blanco de cola, con un destacado comedor y unos sillones, acompañados de una pantalla gigante, generando un espíritu de «sentirnos como en una gran casa».

Cada detalle del ingreso está cuidadosamente pensando. Las combinaciones de blancos, negros, colores tierra, junto a objetos y lámparas brindan calidad y sentido de exclusividad.

En el mismo nivel de la planta baja, podemos acceder al patio con un fresco jardín vertical, íntimos gazebos, confortables poltronas y una piscina de borde infinito con una cascada de ocho metros de altura como telón de fondo.

Las 14 habitaciones están distribuidas en cuatro niveles, algunas con balcones terraza con vista a la piscina y al skyline de Buenos Aires.

La ambientación, independientemente del cuarto que elijamos, transmite calma, combinando colores serenos y blancos con negros profundos, reforzando el carácter de elegancia y lujo desacartonado.

Los baños, revestidos en mármol italiano y amenities premium, completan la sofisticación y el encanto del lugar.

En el último nivel, nos encontraremos con una gran terraza, para sentir los rayos del sol, tomar un cóctel, disfrutar del atardecer de Buenos Aires, o siemplemente, relajarse y dejarse llevar.

La gastronomía muestra parte de su galantería especialmente en los desayunos, en donde no falta nada: frutas de estación, yogures, patisserie, platos calientes, jugos, quesos y fiambres.

Con su personalidad que lo hace único, la palabra Smart en el nombre del hotel nos da cuenta de que es una inteligente opción tenerlo en cuenta, en el corazón de Palermo Soho.

Informe y fotografía
Norberto Sica

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