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Qué hacer y cómo llegar a Borneo, una de las islas más grandes del mundo

Por Guido Piotrkowski

2 de enero de 2020

En #Conocedores, presentamos siete propuestas en esta isla que combina uno de los mejores lugares para bucear, primates endémicos y tribus legendarias

Verde. Todo es verde en estas tierras milenarias. Borneo deslumbra por el color de lo salvaje. Esta isla, la tercera más grande del planeta, alberga bosques tropicales antiquísimos habitados por tribus legendarias y animales exóticos.

Borneo es un vergel de 74.500 kilómetros cuadrados, una imperfecta circunferencia que cuenta con 1500 kilómetros de costas de arenas blancas, bañadas por las aguas cálidas de los mares de Sulu y Célebes, al este, y el Mar del Sur de China, al oeste.

Sipadan, aguas celestiales

Jaques Cousteu definió a la isla de Sipadan como una “obra de arte intacta, una joya”. Sus aguas cristalinas y un riquísimo fondo marino, con más de tres mil especies de peces multicolor y otras cien variedades de fantásticos corales, ubican a este lugar entre los mejores cinco destinos del mundo para bucear. La minúscula isla flota sobre el mar de Célebes, al sureste de Borneo, cinco grados por encima de la línea del Ecuador.

En 2004, el gobierno de Malasia resolvió trasladar hacia el vecino islote de Mabul a todos los operadores de buceo con el objetivo de obtener un balanceado equilibrio entre los ecosistemas marino y terrestre de Sipadan. Para llegar hasta Mabul hay que navegar unos 45 minutos desde la ciudad de Samporna. Una vez en esta isla de pescadores, regada de palmeras y casas que a lo lejos parecen flotar, solo resta relajarse. Y bucear. Porque todo aquí gira en torno de esta actividad que genera “adicción” según afirman sus adeptos. Aquellos que no lleguen decididos a sumergirse bajo el agua con un tanque de oxígeno se sentirán un tanto perdidos en estas playas. O al menos tendrán que animarse al esnórquel.

De otra manera, nunca comprenderán la magia de Sipadan, un lugar privilegiado que atesora corales, tiburones de punta negra, tortugas gigantes, caballitos de mar, cardúmenes de barracudas, una increíble variedad de fauna macro y la Cueva de las Tortugas, una majestuosa caverna submarina.

El planeta de los simios

El Orangután (orang-után significa hombre de la floresta en malayo) es un animal que solo se encuentra en Borneo y la isla de Sumatra. El centro de rehabilitación de Sepilok, ubicado a media hora de Sandakán -antigua capital de Sabah- en el noreste de la isla, es el más grande del mundo. La reserva fue abierta en 1964 y cuenta con más de cuarenta kilómetros cuadrados de selva protegida, donde son traídas las crías abandonadas por sus madres y los ejemplares rescatados del trafico y la caza ilegal, con el objetivo de reinsertarlos en la vida salvaje. Los orangutanes son alimentados a las 10 de la mañana y a las 3 de la tarde, el mejor momento para poder verlos.

Los cazadores de cabeza

Para acercarse a la cultura de la etnia Iban, hay que visitar las Longhouse, sus viviendas tradicionales donde conviven varias familias en largos corredores de madera construidos sobre pilotes, con una decena de habitaciones-casa, una al lado de la otra. Antiguamente, solían vivir de esta manera para protegerse de sus enemigos. Cada apartamento corresponde a una familia que lleva su vida independiente del resto.

Los hombres Iban llevan muchos tatuajes, y según dicen, aquellos que no se tatúan no contraerán matrimonio. Los tatuajes están relacionados con la tradición guerrera: los diseños son figuras de animales e indican el rango del guerrero. El dragón representa la más alta jerarquía, pero además están inscriptas las experiencias que los jóvenes recogían en sus largos viajes iniciáticos por otras aldeas.

Como guerreros, fueron muy temidos en los viejos tiempos. Para certificar la victoria en alguna batalla, debían volver a su aldea con el cráneo de su enemigo, prueba fehaciente de que aquella tierra ya no le pertenecía. Al trofeo de guerra se le sacaba la piel, se ahumaba, y luego se colgaba en la puerta del hogar o en una habitación donde se realizaban rituales. Los iban son animistas, creen en las fuerzas de la naturaleza y los espíritus, con quienes dicen comunicarse.

Para acceder a una de las tantas longhouses que existen en Sarawak, lo más conveniente es contactar un operador local. Los isleños no aconsejan ir por cuenta propia.

Mercado nocturno

“Tika ringit, tika ringit, tika ringit”, ofrecen a los gritos por tres ringits, la moneda local, pescados de toda clase en el Mercado Nocturno (Night Market) de Kota Kinabalu, la capital de Sabah, que se enciende todos los días al caer el sol. Colores, sabores, olores. Gentío. Ruido. Comidas familiares y extrañas, jugos tropicales y brebajes exóticos. Frutas como el durian, el friuto más famoso, cuya fama lo hizo también el más caro. Hay que probar también el rambután, el duku, el mangostán, el cempedak, la carambola – y la Fruta del Dragón. También hay carnes, verduras, especias, hierbas, plantas y flores. Artesanato. Ropa. Los mercados representan una de las más intensas y fascinantes experiencias del sudeste asiático.

Las mezquitas

El domo de la Mezquita del Estado (State Mosque) en Kota Kinabalu es el mas grande de todo el país. Está inspirada en la mezquita de Nabawi (Arabia Saudita), está rodeada de un lago, y da la sensación de que estuviera flotando.

Mientras que la Mezquita de Kuching, está edificada en medio de uno de los barrios más bulliciosos de la ciudad y con más tránsito vehicular. Sin embargo, en medio de todo ese gentío, sorprende por tener un cementerio construido a su alrededor.

El horario de visita en las mezquitas es restringido y los sacerdotes son inflexibles, sobre todo si el viajero llega durante alguno de los cinco rezos diarios que los devotos del Islam practica. La entrada es gratuita, pero es obligatorio cubrirse por debajo de las rodillas y sacarse los zapatos al entrar. En Borneo conviven en paz las diversas etnias locales con musulmanes, budistas e hinduistas.

En busca de los narigudos

El Proboscis Lodge Buckit Melapi es un alojamiento en la jungla, a la vera del río Kinabatang. Desde acá parten travesías en busca de fauna autóctona, sobre todo de los monos proboscis o narigudos. La hora del poniente es la de mayor movimiento para estos primates, que se acercan a los árboles cercanos a la costa en busca de un lugar seguro donde pernoctar.

El Parque Nacional Bako

Manglares, cascadas y plantas carnívoras. Más de 150 especies de pájaros. Monos varios, iguanas, chanchos salvajes. Nutrias de mar y ardillas orientales se pueden observar en este pequeño parque de 27 kilómetros cuadrados y una riqueza natural apabullante. Está ubicado en el estado de Sarawak, en la punta de la península de Muara Tebas, a la que se accede navegando en piragua y donde se pueden hacer diversas caminatas. Acá, los monos proboscis deambulan cerca de los visitantes, y lo más asombroso es verlos nadar cuando sube la marea.

Cómo llegar

Para llegar a Borneo primero hay que viajar a Kuala Lumpur, capital de Malasia. Esta ciudad es una buena escala; mezcla tradición, ultramodernismo y shoppings. Hay muy buena hotelería, se puede subir a ver a las famosas Torres Petronas, dar un paseo por el barrio hindú y el barrio chino, y conocer las increíbles Cuevas de Batu con sus templos indios en el interior. Desde allí hay conexiones a Kuching o Kota Kinabalu, capitales de los estados de Sabah y Sarawak. Malaysia Airlines y Air Asia vuelan diariamente. Air Asia es una aerolínea de bajo costo, y suele tener buenas ofertas online.