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27/07/20   |   Viajes

¿Qué hacer y visitar en las Cataratas del Iguazú?

El parque Nacional del noreste de Argentina es uno de los destinos más visitados. Un vergel que es parte de las Maravillas del Mundo

Guido Piotrkowski Redacción
Guido Piotrkowski

Argentina es uno de los países más diversos del planeta, con una variedad de climas y ecosistemas apabullante. Extenso y fascinante por su biodiversidad, el territorio nacional atesora decenas de áreas protegidas y Parques Nacionales, como el de las Cataratas del Iguazú.

Desde las heladas tierras del sur hasta las ardientes del norte, humedales, estepas, regiones costeras y montes son refugio para la fauna y la flora autóctonas, muchas en peligro de extinción.

Si bien la creación de Parques Nacionales estuvo ligada en un principio a la consolidación de la soberanía nacional y el impulso para el poblamiento y desarrollo regional, hoy en día, con las fronteras afianzadas, la conservación de estas especies y ecosistemas es la razón de ser de nuestros parques.

El primero fue el Nahuel Huapi, creado en septiembre de 1934, marcando así la frontera con Chile. Pocos días después, el 9 de octubre del mismo año, le siguió Iguazú, que establecía así las fronteras con Brasil y Paraguay y se transformaría, con el paso del tiempo, en uno de los destinos imperdibles para visitar en Argentina, uno de esos rincones que hay que visitar, al menos, una vez en la vida.

Las cataratas del Iguazú son una de las postales argentinas por excelencia y el Parque Nacional Iguazú resulta ideal para recorrer en cualquier momento del año: tiene un clima tropical cuyas temperaturas medias van de los 24 grados en verano -que es la temporada de lluvias- a los 14 grados en invierno.

En 1984 fue reconocido como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco, y en 2011 las Cataratas integraron la lista de las Siete Maravillas del Mundo. Ya el año pasado, luego de un concurso virtual moderado por expertos, llegó a ocupar un lugar en el ranking de las Siete Maravillas Argentinas, integrado a los que se conoce como Selva Misionera, que es un entorno de valles, ríos, vegetación subtropical y sierras que forman un bosque lluvioso y húmedo que abarca más de un 35% del territorio de la provincia del noreste argentino.

El Parque Nacional Iguazú está ubicado a 20 kilómetros de Puerto Iguazú, una ciudad que cuenta con buena infraestructura hotelera y gastronómica. Además, es la puerta de acceso a la Triple Frontera con Brasil y Paraguay. Se puede cruzar a Foz de Iguazú a través del puente internacional Tancredo Neves, para visitar las cataratas del lado brasileño y hacerse una escapada de compras a la ciudad paraguaya de Ciudad del Este.

Pero aquellos que solo quieran disfrutar del entorno selvático y nada más, tienen la opción de hospedarse dentro del Parque, que cuenta con un hotel cinco estrellas, tres restaurantes, varios locales de comidas rápidas y kioscos dentro de su superficie, que abarca 67.620 hectáreas.

Las cataratas están dentro de la ecorregión de Selva Paranaense, que es al mismo tiempo una de las de mayor biodiversidad del planeta y una de las áreas naturales más amenazadas del mundo debido a los desmontes.

Acá se puede deambular por las pasarelas en la selva, contratar excursiones para navegar en botes semirrígidos por el río Iguazú y así dejarse empapar bajo las cascadas. Viajar selva adentro en un camión en busca de flora y fauna autóctona, hacer safaris fotográficos, avistajes de aves, flora y fauna. Si se visita en días de luna llena los paseos a la luz de la luna son imperdibles.

En las Cataratas hay 275 saltos de agua: o sea más de dos kilómetros de cascadas a lo largo de acantilados e islotes repartidos en una especie de media luna. La Garganta del Diablo es uno de los highlights del parque, el salto más alto y famoso, un baldazo de agua que cae desde 80 metros. A la Garganta se llegar por uno de los tantos senderos que se pueden recorrer a pie o en una excursión a bordo del trencito de la selva, que parte desde el Centro del Visitante y traslada al viajero por los puntos más destacados del Parque.

Hay dos circuitos diferenciados para hacer también a pie: el inferior y superior. Desde el inferior se llega a la base de los saltos, donde la potencia del agua llega a mojar a los visitantes. Desde uno de los puntos del circuito, se pueden tomar los botes con destino a la isla San Martín. Mientras que el circuito superior resulta un paseo más tranquilo, que ofrenda unas vistas panorámicas desde las pasarelas y los miradores a los saltos, que son sencillamente espectaculares.

Este entorno selvático es por supuesto el hogar de una enorme diversidad de flora y fauna. Acá vive los emblemáticos yaguaretés y tatú-carreta, también los atrevidos coatíes, que pululan entre la gente y a los que se tiene prohibido alimentar. Si uno lleva comida a la vista y se descuida, se la pueden arrebatar.

Además, se encuentran zorros de monte, lagartos overo y yacarés entre otras especies de animales.

El Parque es el paraíso de observadores de aves: más de 400 especies conviven por acá. lo que representa la mitad de las especies registradas en el territorio argentino. Por supuesto el icónico tucán, pero también diversas variedades de carpinteros, garzas y lechuzas, jotes, vencejos entre otros.

Y además, como si esto fuera poco, la mayor diversidad de orquídeas del país concentrada en esta exuberante selva, una de las maravillas del mundo.

Informe y fotografía
Guido Piotrkowski

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