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20/12/16   |  

[Review] La nueva MacBook Pro con Touch Bar: pasos para adelante y para atrás

Analizamos la versión de 13 pulgadas. Los pro y contra de la flamante notebook de Apple

Norberto Sica Redacción
Norberto Sica

Después de muchos años sin presentar ninguna evolución en el diseño de su laptop profesional, Apple presentó en octubre la nueva MacBook Pro con Touch Bar, que comenzó a estar disponible a mediados de noviembre, y con cierta demora en las entregas, debido al gran número de reservas de los fanáticos de la manzana.

La flamante MacBook es más delgada, liviana y compacta que su predecesora y reemplazó la tradicional barra de funciones en el teclado por una pantalla OLED, que permite darle distintos usos, incluyendo los tradicionales controles de volumen y brillo, adaptándose a los programas que estemos utilizando.

Un dato no menor, es que permite personalizar qué funciones queremos que se muestren (y en que orden) en ese mini display.

Aquí un repaso de los puntos más importantes de esta evolución en la línea Pro.

TECLADO
Con la segunda generación del mecanismo Butterfly el teclado tiene menos recorrido de las teclas que en la versión anterior. Sobre este punto hay mucho debate. Algunos lo encuentran menos práctico y otros más fluido. En mi caso, sin dudas resulta más natural. Sin embargo, las teclas hacia arriba y hacia abajo ocupan menos lugar lo que sí se siente menos práctico.

La ausencia de la tecla física de ESC (ESCAPE) puede resultar extraña al comienzo pero con el correr de las horas uno fácilmente se acostumbra a la versión virtual.

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TOUCH BAR
Presentada como la gran implementación en las notebooks de Apple, la Touch Bar es una pantalla OLED que reemplaza la tradicional barra de teclas de funciones. Después de una semana de uso, no le encuentro demasiada utilidad y hasta resulta poco intuitiva.

Dialogando con varios colegas, el resultado es las personas que redactamos sin mirar el teclado, nos concentramos exclusivamente en el display principal. Bajar la vista para ver otras funciones extras que se suman, le quite fluidez al trabajo. Quizás para alguna app muy puntual pueda servir, pero no en líneas generales.

El punto a favor, es que permite personalizar los botones, colocando las funciones que más nos interesan y en el orden que queremos.

La Touch Bar es otra demostración de que la firma está perdiendo de vista otro de sus factores de venta: lo intuitivo de su hardware y software. Otras muestran fueron la incorporación del 3D Touch en el iPhone 6s y el primer watchOS del Apple Watch.

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TOUCH ID
Después de que el sensor de huellas digitales debutara con el iPhone 5s en 2013, finalmente Apple decidió sumarlo a su portfolio.

El botón de Touch ID también sirve para apagar la computadora ante algún bloqueo, algo que está siendo más habitual de lo acostumbrado.

Mientras que en el iPhone se pueden registrar hasta cinco huellas digitales (en los de otras marcas se da aún más flexibilidad), en la MacBook sólo se pueden dejarse almacenadas tres huellas.

DISEÑO
Apenas uno la ve, tiene todo el más puro ADN de Apple en cada una de sus líneas. La notebook es ahora más delgada, liviana, compacta y refinada y la versión en color Space Gray nos da un alivio después de varios años de color Gris. Lamentablemente no hay opciones en dorado o rosa como sí sucede con la MacBook que tiene una performance menor y muchos nos seguimos preguntando cuando llegará una en un negro al estilo del iPhone 7 e incluso en un azul marino, como hiciera Asus para su modelo ZenBook 3 (claro que sin los detalles en dorado).

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PUERTOS Y DONGLES
Apple parece no tener una política del todo clara en cuanto a la elección de puertos universales y propietarios. Mientras que para el iPhone utiliza como cargador y, ahora también para escuchar música, a Lighting (que le pertenece) en las MacBook y MacBook Pro va hacia el universal USB-C.

Lo que puede ser tomado como una buena noticia, también tiene sus quejas. Los usuarios (o más bien el resto de los equipos que nos acompañan, incluyendo el más reciente iPhone 7) no estamos preparados para abandonar a dos de ellos: USB-A y el de tarjetas de memoria SD. Desde el punto de vista conceptual, la eliminación del USB-A es el más entendible teniendo en cuenta la delgadez de la computadora. Sin embargo, el de las tarjetas SD no tiene asidero, y atenta contra los usuarios Pro, especialmente los relacionados a la fotografía, uno de las targets primarios de las notebooks de Apple.

Y aquí nos encontramos con que cuando hagamos la inversión en la flamante MacBook Pro, tendremos que sumarle a nuestro presupuesto algunos dongles imprescindibles, entre ellos, el de USB-A a USB-C. No es ni estético ni práctico. Pero tampoco es un factor que en mi caso afecte en demasía. Es una molestia, al menos por ahora, aunque nada con lo que no se pueda convivir.

ADIÓS AL MAGSAFE
Si bien insistimos en el punto de ir hacia la universalización de puertos, la idea del conector MagSafe debería haberse conservado. Hay compañías que lanzaron adaptadores especialmente para poder seguir usando al cargador que se activa/desactiva magnéticamente y Apple debería haberle encontrado una vuelta similar. Era uno de sus “selling points” históricos que acaba de borrar sin mucha razón.

Recordemos que el MagSafe era un conector que permitía cargar la computadora de forma magnética y que si uno, por ejemplo, se llevaba el cable por delante se desconectaba sin arrastrar a la computadora. Aquí un aviso histórico de la campaña Mac vs. PC, en donde mostraba de forma divertida su ventaja.

También el MagSafe incluía una pequeña luz que se ponía en verde cuando la carga ya estaba completa y en naranja mientras se encontraba cargando.

ADIÓS AL LOGO QUE BRILLA
No hay mucho que decir más que es la despedida a una era que había marcado el resurgimiento de Apple. El logo que brillaba en la parte trasera de la pantalla era un emblema. De hecho, durante años se especuló (y los fanáticos lo pidieron) que el iPhone y el iPad también incluyeran ese detalle. La argumentación de que el grosor de la pantalla es demasiado delgado para permitir el corte sobre el aluminio no es un justificativo demasiado serio. Fue una simple decisión de dejar un pasado atrás. Quizás sea la muestra más clara de que Tim Cook quiere marcar un camino diferente al de Jobs, uno que parece no gustarle demasiado a los seguidores de la marca.

Claramente es una evolución frente a las generaciones anteriores, pero no tiene el punto disruptivo de la MacBook Air.

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ADIOS AL SONIDO DE INICIO DE LA MAC
Un clásico al encender la Mac era el sonido que indicaba que la misma estaba “iniciando”. Si bien era un tono algo anticuado servía para saber si la laptop había arrancado ya que en ocasiones, dependiendo de las condiciones de la luz, no se llega a percibir hasta que no se da pie a la sesión de usuario.

BIENVENIDO TRACKPAD GIGANTE
Además del sistema operativo y el diseño general de las computadoras que fue imitado por decenas de marcas en el mundo, el TrackPad de Apple nunca tuvo comparación en el mundo Windows. Y ahora, con el TrackPad más grande (el doble de tamaño) vuelve a ponerse un punto adelante en este sentido.

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BIENVENIDO EL NUEVO SISTEMA DE AUDIO
Es un gran salto en relación a la generación anterior. Una queja habitual era que el sonido se escuchaba demasiado bajo, especialmente si uno veía películas o series. Ahora, eso ya es tema del pasado. Sus nuevos parlantes ofrecen una experiencia completamente superior.

BATERÍA
Mientras Apple asegura una duración de la batería de 10 horas de navegación Wi-Fi, la realidad es que es considerablemente menor. En un uso intenso (Internet, edición de fotos, Twitter y procesador de texto), el promedio que registré es de casi 6 horas.

PRECIO
Los productos de Apple tienen desde su concepción un valor elevado, superior al de sus competidores. Aquí puso un piso un poco alto para la adquisición de la versión con la Touch Bar (desde U$S 1.799 más impuestos) y un salto que llama la atención frente al modelo sin Touch Bar (desde U$S 1.499 más impuestos), el que también ya resulta elevado.

BALANCE FINAL
La nueva MacBook no es la revolución que uno esperaba, pero si una interesante evolución. Sigue teniendo el sistema operativo más intuitivo, amigable y seguro. Es más delgada, liviana y compacta. El sensor de huellas digitales suma varios puntos, al igual que su nuevo teclado y el sistema de audio.

Hay varios pasos hacia adelante y otros hacia atrás. Quizás estamos esperando demasiado de Apple. Steve Jobs dejó la vara demasiado alta y nos acostumbramos a eso.

Informe y fotografía
Norberto Sica

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