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¿Cuál es el peor aeropuerto de Argentina?: Rosario
07/04/22   |   Viajes

¿Cuál es el peor aeropuerto de Argentina?: Rosario

Desde la falta de mangas y de conexiones aéreas, hasta de infraestructura y servicios, lo convierten en el peor aeropuerto de Argentina

Conocedores.com Redacción
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REVIEW Como en cualquier crítica u opinión que uno puede realizar de una aerolínea, agencia de viajes, hotel o servicio turístico, los aeropuertos también merecen un análisis. Y determinar cuál es el peor aeropuerto de Argentina, requiere de un revisión detallada.

Así como cuándo se eligen las mejores aerolíneas se eligen variables como puntualidad, seguridad, servicio, gastronomía y hasta sus salones ejecutivos, analizar una estación aérea requiere repasar desde sus conexiones aéreas, sus servicios, su logística y hasta su marketing.

El aeropuerto de Rosario siempre fue considerado entre los peores de Argentina, ya que al tratarse de la segunda ciudad más importante del país, siempre sorprendieron factores claves como la falta de conectividad nacional e internacional, hasta el proceso de seguridad y embarque o claro está, como lo calificara Sir Chander, el blogger número uno de Argentina, el aeropuerto «musculosa», «porque no tiene mangas».

A pesar de la pandemia, el aeropuerto de Rosario intentó mejorar su identidad visual (intentó), cambió su website y renovó las aéreas comunes que lo hacen más aceptable. Sin embargo, más allá de cuestiones estéticas (algunas buenas y otras no tanto), el aeropuerto de Rosario es sin dudas el peor aeropuerto de Argentina por varias razones:

1. Desde marzo de 2020, se suspendieron (primero por la pandemia y después por razones que el aeropuerto responsabilidad a la compañía) los vuelos entre Rosario y Ezeiza. La conectividad con Ezeiza es clave para conectar con vuelos internacionales de Aerolíneas Argentinas (que parten hacia Miami, Nueva York, Madrid, Roma y República Dominicana), como así con otras compañías con rutas que parten por la noche o medianoche.

Córdoba y Mendoza retomaron las operaciones entre esas ciudades y Ezeiza. Y Tucumán lo hará en junio. Rosario, sigue sin novedades.

2. Después de la pandemia, no regresaron más los vuelos matinales entre Rosario y Aeroparque, y se mantienen horarios extraños de vuelos a las 21 o 22 horas, arribando a Buenos Aires a las 22 o 23, algo que no resulta conveniente para ningún viajero de negocios.

3. Desde hace casi una década, desaparecieron los vuelos entre las dos principales ciudades del interior de Argentina: Rosario y Córdoba. No hay unión aérea entre dos urbes claves del país. Quien quiera viajar de una ciudad a otra, tiene como única opción veloz hacerlo en auto, lo que demora unas cuatro horas.

4. La administración del gobernador Omar Perotti suspendió las obras de ampliación del aeropuerto de Rosario que había encarado el ex gobernador Miguel Lifschitz y que implicaban la construcción de una nueva terminal para vuelos internacionales.

De esta forma, la nueva terminal se adecuaría a las necesidades aéreas, con puestos de check-in más modernos, salas de embarque acordes y, por supuesto, la inclusión de mangas.

5. El acceso actual a las salas de embarque no se puede realizar cuando el pasajero lo desea, aún cuando falten 20 o 30 minutos para subir del vuelo y todo depende de la presencia o no del personal de seguridad aeroportuaria. Incluso cuando embarcan dos vuelos casi con el mismo horario de partida, el personal no deja hacer uso de la sala de embarque.

6. La bienvenida incoporación de los salones ejecutivos, tanto para vuelos domésticos como internacionales, está reducida a espacios mínimos con capacidad para no más de 10 personas (con comodidad), y sólo se acepta la tarjeta Priority Pass. No importa si el pasajero tiene un ticket aéreo en Business o Premium Economy.

Es decir, si no se tiene una tarjeta Priority Pass no es posible acceder, aún habiendo pagando el boleto más caro. No hay acuerdo del sector concesionado con ninguna aerolínea.

7. La identidad del aeropuerto es confusa. Es uno de los pocos casos del planeta, en donde el nombre de la estación tiene el nombre de OTRO lugar físico. Es decir: al aeropuerto de Rosario se llama «Islas Malvinas».

Para poner ejemplos, el aeropuerto de Ezeiza se llama «Ministro Pistarini», el aeroparque metropolitano «Jorge Newbery», el principal aeropuerto de Nueva York «JFK».

Resulta confuso para un turista internacional escuchar la frase «Bienvenido al aeropuerto de Rosario Islas Malvinas». ¿A dónde estoy llegando?.

8. En cuestiones de marketing también hay confusiones. Se decidió nomenclar comunicacionalmente al aeropuerto como AIR (por Aeropuerto Internacional Rosario), jugando con la palabara «air» en inglés (aire), en lugar de aprovechar que el código de aeropuerto de Rosario coinciden con las tres primeras letras de la ciudad «ROS».

Son decisiones arbitrarias que responden a caprichos políticos, más que a una decisión de marketing estratégico, que sigue lo que se hace en cualquier aeropuerto del mundo.

9. El servicio de bares y gastronomía es restringido, que fue salvado de alguna forma por la presencia de un local de Havanna, aunque dentro de la sala de embarque no hay mucha opción.

10. No hay lugares cómodos y amplios para realizar la declaración de Aduana.

11. No hay cocheras cubiertas (ya sea en altura o subterráneas).

12. No hay un sector amplio para taxis y remises. En ocasiones, hay que esperar hasta 30 minutos o más, para conseguir una unidad.

Por supuesto, en los últimos dos años y a pesar de la pandemia, se hicieron muchas mejoras, incluyendo los salones ejecutivos (con las restricciones mencionadas) o una renovación de look & feel (con los pero… ya planteados).

Pero los problemas de conectividad y estructurales son más amplios que una mano de pintura o nueva señalética. Por eso, no hay dudas de que el aeropuerto de Rosario es el peor de Argentina, desaprovechando las oportunidades que brindan ser la estación aérea de la segunda ciudad del país. Una lástima.

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Cortesía
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