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Pueblos de pescadores: las playas más deseadas del Pacífico de México
27/08/19   |   Viajes

Pueblos de pescadores: las playas más deseadas del Pacífico de México

Un recorrido por sitios que ofrecen a sus visitantes tranquilidad y descanso, a cambio que ellos no dejen allí más que su propia experiencia de viaje

Conocedores.com Redacción
Conocedores.com

A pesar de que se trata de una de las principales plazas turísticas del continente, México aún conserva playas que no están alcanzadas por la infraestructura hotelera que caracteriza a destinos como Cancún, Playa del Carmen o Acapulco. Para quienes deseen recorrerlos en un próximo viaje, desde #CONOCEDORES elaboramos un listado de los llamados pueblos de pescadores, donde se encuentran las playas más deseadas del Pacífico de México.

En su costa oeste se repiten diversos poblados que ofrecen a sus visitantes tranquilidad y descanso, a cambio que ellos no dejen allí más que su propia experiencia de viaje.

Mazunte

Es uno de los sitios más apreciados por los amantes de las playas alternativas que no necesariamente figuran en las listas de las agencias de viajes. No hay grandes hoteles ni restaurantes de lujo, pero las opciones de alojamiento son cómodas, seguras y baratas.

En Mazunte se duerme tranquilo porque, aunque no lo parezca, los lugareños están siempre al pendiente de la seguridad de sus inquilinos. San Agustinillo es la playa hermana de Mazunte que tiene un mar menos iracundo y restaurantes con menúes que puede incluir langosta, camarones, pulpos y hasta tiburón.

El mar de Mazunte parece salvaje y lo es, pero basta confiar en la pericia de los lugareños para saber el momento propicio para bañarse. Los niños que venden plátanos son los que advierten cuando el mar está picado.

Zipolite

Se trata de un sitio electrizante, un museo petrificado del espíritu de comunión de la revolución sexual y farmacológica de los setenta. Sí, se trata de una playa nudista, pero la tolerancia circula en ambas direcciones.

En Zipolite nadie está obligado a nada y es perfectamente posible pasar desapercibido si se quiere. Un ligero aspaviento aleja para siempre a los vendedores y nadie se espanta de ver a alguien vestido: se puede nadar desnudo o con traje de luces, de igual.

Chacahua

Cuenta la historia que durante el virreinato un grupo considerable de esclavos negros organizó un motín a bordo de un buque español y se refugió en un lugar recóndito e inaccesible cerca del cacicazgo de Tututepec.

Aunque se trate de un mito más, es innegable que hay mucho de África en esta alucinante aldea sumida en el calor agobiante de Oaxaca, desconectada del mundo, perdida todavía en la irrealidad.

La Ventanilla

A pesar de que la playa es sorprendentemente virgen, de que la arena es casi negra por la abundancia de hierro y de que es factible rentar cabañas para pasar la noche, el atractivo del lugar radica más bien en las lagunas de manglares en las que se pueden observar iguanas, tortugas, garzas reales, garzas tigre, cormoranes, martines pescadores, patos cuello de culebra y otras muchas especies.

El mar de Ventanilla no es precisamente manso, y para abordarlo se requiere pericia, instinto aventurero y la constante supervisión de un salvavidas. Para los menos aguerridos, un paseo a caballo o una caminata por la playa es más que suficiente, admirando la belleza de las formaciones rocosas que originaron el nombre de este lugar.

Maruata

La mayoría de los turistas que la visitan es conciente que aquí se va a descansar, a olvidarse de las preocupaciones y a comer mariscos frescos en cualquiera de las enramadas de la playa: camarones, langostinos, ostiones, almejas, langosta, sierra y robalo, entre otros.

A unos minutos del Faro, por un camino de terracería se llega a La Llorona, una playa virgen, pero verdaderamente virgen. Su encanto particular y nombre vienen del hecho de que se oyen unos espectrales chillidos que provienen de las pisotadas de los turistas sobre la finísima arena.

Yelapa

La fama de Yelapa todavía atrae a uno que otro despistado que pretende encontrarse otra vez con el paraíso alucinógeno de antaño. Entre los famosas que visitaron la playa en estas lúbricas épocas están Bob Dylan, Elizabeth Taylor, Jack Nicholson, Dennis Hopper y Peter Fonda. Con el paso del tiempo, la inevitable seducción de Yelapa convenció a muchos de quedarse.

Para visitar Yelapa se pueden tomar lanchas en el malecón en Playa de los Muertos, en La Marina o en Boca de Tomatlán (todo esto en Puerto Vallarta). Otra opción es llegar hasta la Boca en camión (hay que tomar el camión que dice Boca/Mismaloya en la terminal de autobuses del sur) o en taxi, caminar hasta la playa y buscar taxis acuáticos.

Fotografía
Cortesía

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