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REVIEW La serie Fundación y su último capítulo borraron los libros de Asimov
26/11/21   |   Series & Películas

REVIEW La serie Fundación y su último capítulo borraron los libros de Asimov

La serie Fundación mostró a Gaal Dornick y Salvor Hardin en un bizarro twist y a Eto Demerzel rompiendo las leyes de la robótica

Conocedores.com Redacción
Conocedores.com

Es difícil entender qué pasó por la mente de los creadores de la serie Fundación, la mayor apuesta de Apple TV Plus desde el lanzamiento de la plataforma en 2019. Fundación era uno de esos grandes títulos de ciencia ficción que nunca fue llevado a la pantalla (grande o chica) por su supuesta complejidad. Es cierto que la trilogía original no es de las más llevaderas si se busca una lectura ligera, pero lejos de ser imposible su traspaso al cine o el streaming, sobre todo después de las precuelas y secuelas que Isaac Asimov escribió en la década de los 80 y 90, muchos años después de sus primeros cuentos en la década del 40.

Si los primeros capítulos de la serie Fundación fueron una bofetada al legado escrito por el autor estadounidense nacido en Rusia, el último episodio de la primera temporada, terminó por enterrar cualquier vestigio de enderezar la historia original.

De las novelas de Fundación a la serie no existe la mínima relación con lo sucedido en los libros. Sólo el recurso de utilizar nombres de personajes y planetas, pero nada más.

En otras reviews que publicamos nombramos las diferencias abismales y sustanciales, sólo basta leer algunas aquí.

Pero el último episodio, filmado magistralmente es difícil de aceptar para quienes pasaron toda una vida leyendo una y otra y otra y otra vez los libros de Asimov, un escritor que no sólo escribió algunas de las novelas y cuentos cortos de ciencia ficción más atrapantes, sino que se convirtió en el autor más prolífico de la historia, publicando títulos desde religión a historia, desde ciencia a matemática. Sus más de 500 libros lo convirtieron en uno de los hombres más importantes de la industria de la literatura.

Por eso, no sólo sorprende sino duele, ver como el legado de toda una vida es tirado por la ventana, en un abrir y cerrar de ojos. Nada en Fundación tiene relación con sus libros y, por ende, nada tiene sentido.

Entre los sinsentidos de la serie Fundación, está el personaje de Gaal Dornick que tiene una relación amorosa con Raych Seldon a quien nunca pudo conocer porque no compartieron espacio / tiempo. Y, por supuesto, el insólito twist final de que Salvor Hardin fuera hija de ambos, o el subplot de la dinastia de emperadores clonados.

Pero quizás lo más doloroso para los seguidores de Asimov, y ya no sólo los de la Serie de la Fundación, sino también para los de la llamada Serie de los Robots, es Eto Demezel.

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Más allá del cambio de género (uno más dentro de los tantos que hubo en la serie), Eto Demerzel es el personaje clave en las novelas del autor. Su nombre original es R. Daneel Olivaw a quien primero se conoció en el libro Bóvedas de Acero. Este robot de forma humanoide masculina ayudó al detective Elijah Baley a resolver algunos crímenes en los primeros cuentos de la saga de los robots, hasta que luego, gracias a su colega robot R. Giskard Reventlov, obtiene unos poderes para leer los pensamientos de los humanos.

En las precuelas Preludio a la Fundación y Hacia la Fundación, Eto Demerzel, primero conocido como Chetter Hummin, es quien ayuda a Hari Seldon a que se establezca en Trantor, tras dar su primera charla como matemático y exponer la ciencia de la psicohistoria, que permitiría predecir el futuro de la humanidad.

Chetter lo ayuda a esconderse de quienes quieren apoderarse de la ciencia que estaba en ese momento en sus fases iniciales de teoría y lo alienta a que avance en sus investigaciones. Durante esas precuelas, Chetter / Eto y Hari logran forjar una estrecha amistad.

Mientras la trama sigue avanzando y el emperador Cleon (que no es clon de nadie) busca -como otros interesados- entender qué pasará con el futuro del Imperio, Eto termina convenciendo a Cleon de que su era como Primer Ministro ya había terminado y Seldon debía ser quien ocupara su lugar.

Tanto en la figura de la R. Daneel Olivaw, como en la de Chetter Hummin o en la de Eto Demerzel, el robot estaba regido por las Leyes de la Robótica, entre las cuales se destaca la de «un robot no puede dañar a un ser humano o, por su inacción, permitir que un ser humano sufra daños».

En el capítulo final, Eto mata a uno de los clones de Cleon con sus propias manos, rompiendo la regla principal de las Leyes de la Robótica. Obviamente, tras lo descripto todo lo que mostró la serie es una historia paralela a la escrita por el autor. Pero, que un robot rompa con la regla principal, ya no sólo es darle un giro al guión, sino escupir en la tumba del escritor.

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La serie Fundación tiene un nivel de factura visual increíble, pocas veces visto en el cine y mucho menos en el streaming o una serie de televisión. Es un verdadero disfrute para los ojos.

Pero, su guión es tan bizarro a la historia original, que duele verlo. Su hija, Robyn Asimov, quien actúa como productora, al menos, podría haber tratado mínimamente de respetar algo de lo que su padre escribió. Y Apple si hubiera seguido realmente la tradición de los detalles propia de Steve Jobs, tampoco habría permitido una serie que no responde a nada de lo escrito por Asimov.

«La violencia es el último recurso del incompetente», dice Salvor Hardin en uno de los libros de Fundación. Aquí, la violencia de un relato diezmado, parece ser el último recurso de un incompetente.

Fotografía
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