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Ocio 12/03/2017

[Crítica] Logan: la franquicia de X-Men sigue sin encontrar el rumbo

La película protagonizada por Hugh Jackman ni siquiera puede darnos la sensación de que estamos en el futuro. Y mucho menos, emocionarnos

Norberto Sica

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Si tuviera que buscar una palabra para definir “Logan”, una de ellas podría ser “triste”. Pero no la tristeza que a veces se busca lograr como emoción, la que genera “melancolía”. Triste de “insuficiente”, triste de “triste consuelo”, triste de pobreza de recursos.

La película que viene a cerrar la historia del personaje de “Wolverine” transcurre en 2029, algo que director (James Mangold), productor y responsable de fotografía parecen haber olvidado.

En lugar de hacer un viaje al futuro, parece que estamos en el pasado. Ni siquiera su juego de hacer que esta película sea como un western de ciencia ficción, lo justifica.

El automóvil en el que se mueve el personaje de Hugh Jackman es uno apenas tuneado, ni siquiera una de las decenas de concept cars que se pueden encontrar en cualquier salón del automóvil. Lo mismo ocurre con todos los vehículos que se ven en la cinta. La única excepción son los micro segundos de unos camiones autónomos que, tampoco ostentan demasiada sensación de futuro.

Lo mismo ocurre con los teléfonos celulares, al punto tal que la pantalla muestra un video con la leyenda HD (si hoy HD es algo normal, pensemos dentro de 12 años, cuán vieja quedará esta tecnología) y “Logan” compra un cargador en una estación de servicio porque se estaba quedando sin batería.

No hay nada que de la sensación de que estamos en 2029.

Si nos remontamos al primer título de la saga de los “X-Men” del año 2000, la dirección notable de Bryan Singer, y especialmente la fotografía, nos daban toda la sensación de estar varios años hacia adelante.

Muchas veces se ha usado el recurso de lo antiguo en el futuro. Desde “2001 Odisea del Espacio”, con su escena final ambientada en una suerte de habitación barroca, hasta la serie “Max Headroom”. Pero en todos los casos era un recurso dentro de un marco conceptual.

Es imposible involucrarse en la trama cuando el director ni siquiera puede encerrarnos en una burbuja temporal.

En un capricho, sobre el cuál he hecho varias mención, de querer darle seriedad a títulos de ciencia ficción, oscureciendo desde la iluminación hasta el carácter lúgubre de sus personajes, el género está perdiendo el encanto que supo tener.

En “Logan” los momentos de acción son crudos, pero no intensos y los nuevos X-Men que aparecen sobre el final de la película, apenas si logran mostrar alguno de sus “poderes” y se parecen más a chicos de “Stranger Things”.

Todo se siente apagado, lento, lúgubre.

Después de la tosca fanfarria visual de “Apocalipsis”, la franquicia sigue sin poder encontrar el rumbo.